Antigua imagen mística que representa cómo el alma-novia espera en las tinieblas del mundo al Bienamado. En una de sus parábolas (Mateo 25:1-13), Cristo habló de las vírgenes sensatas que tomaron aceite en sus vasijas (componentes espirituales) para recibir al novio con sus lámparas encendidas (los corazones ardientes por el amor Minné) y entrar con él al Banquete Nupcial.