Montaña y castillo en el sur de Francia. Una de las últimas fortalezas y lugar de una gran quema de cátaros en 1244. Es la montaña de la presencia parútica de Cristo, una de las capitales espirituales del mundo. Allí, en Languedoc, en los Pirineos, estaba situado un castillo cátaro. Dentro de sus muros, varias centenas de cátaros estuvieron asediados durante casi un año por un gran ejército de los cruzados. Cuando en marzo de 1244 la caída de la fortaleza se hizo inevitable, 200 perfectos cátaros, vestidos de blanco, descendieron de la montaña y exclamando “¡Dios es amor!” entraron en las hogueras que les había preparado la Inquisición, sin querer rechazar su “herejía”. Según la leyenda, durante la ejecución el fuego saltó a los verdugos e inquisidores y los incineró.