Los fariseos judeocristianos han llamado así la enseñanza del profeta mártir persa Mani, un ungido de marca elevadísima, gnóstico, pintor y músico genial. La enseñanza de Mani durante mil años sobresalía de entre otras corrientes espirituales e influyó muchísimo en la cultura de Eurasia.

Las enseñanzas de Mani hablan sobre la oposición a la fuerza del mal mundial con la fuerza del bien multiplicado, para lo cual son necesarias la protección y la guía de la Divinidad Bondadosa, Alma Máter Dei et Humani. Mani se oponía obstinadamente al lenguaje de la violación y usurpación, a su alrededor florecían oasis de la paz, lo cual atraía a miles de almas, que seguían al ungido. La popularidad de Mani fastidiaba a los adeptos del mal y conllevó las persecuciones contra él y contra sus discípulos, y la enseñanza luminófora original fue aniquilada.