En las enseñanzas del autor, el concepto de lujuria se emplea en sentido amplio. Es una especie de mecanismo espiritual sofisticado por el que se multiplica el mal interior y exterior. Trabaja en contra del desarrollo del potencial divino rompiendo la conciencia humana y mermando la esencia bondadosa del ser humano. Por lo tanto, no se refiere solo a impulsos o deseos sexuales, sino a toda clase de pensamientos y actos descontrolados (habitualmente involuntarios) del ser humano. La lujuria englobaría el miedo, el egoísmo, la autolástima, la violencia de todo tipo, el orgullo, la envidia, el rencor… Además engloba la sublimación de estas: una vida en ilusión, el virtualismo, el romanticismo, las emociones exaltadas, las falsas experiencias espirituales, pecadocentrismo, etc.