En la mitología celta es la esfera de los aposentos y alcobas luminosos de la Divinidad. Ciudades luminosas de las antiguas civilizaciones inmaculadas de Hiperbórea y Atlántida, la verdadera patria de la humanidad. A los lightenstones se les oponen los darkenstones, los mundos de languidez del más allá, privados de la luz de la Divinidad, campos de concentración infernal.