Del occitán bon ome, buen hombre – Los bogomilos eslavos y los cátaros europeos se llamaban bonshomes, Buenos Hombres. La bondad bonhómica es virginal, no de origen humano, sino celestial. Por muy inaguantables, inadecuadas, que sean las circunstancias en las que se encuentre un bonhome, por mucha cruz que requieran, su santa bondad solo crece.