Redes, dopamina y adicción

Alexandria

15 junio 2020

El tema de las redes sociales e internet es un tema muy en boga en nuestros días y preocupa especialmente a padres y familias.

El propio Sean Parker (gran impulsor de Facebook) dijo a finales del pasado año en un acto público que se arrepentía de haber impulsado Facebook y explicó literalmente que, para conseguir que la gente permaneciera mucho tiempo en la red, había que generar descargas de dopamina, pequeños instantes de felicidad y que éstas vendrían de la mano de los “me gusta” de los amigos.

Y dijo: “Eso explota una vulnerabilidad de la psicología humana” y continúa diciendo: “los inventores de esto, tanto yo, como Mark Zuckerberg, como Kevin Systrom (Instagram) y toda esa gente, lo sabíamos y, a pesar de ello, lo hicimos”.

Ese mismo día ante cientos de personas este hombre se declaró como objetor de las redes sociales y terminó su intervención con una inquietante frase, dijo literalmente:

“Sólo Dios sabe lo que esto está haciendo con el cerebro de los niños”.

¿Qué es la dopamina?

Recordemos que la dopamina es uno de los principales neurotransmisores del cerebro, una molécula que produce nuestro cuerpo. Puede definirse como un mensajero químico, un neurotransmisor que se encarga de enviar señales al sistema nervioso. Esta sustancia es la responsable de pasar la información de una neurona a la siguiente.

La dopamina es responsable de las sensaciones de placer y felicidad. Funcionando por impulsos eléctricos que llegan a los nervios, se ponen en conexión, y esta conexión libera sustancias químicas, las cuales se difunden a la siguiente célula y causan un cambio eléctrico. Estas sustancias químicas liberadas se llaman neurotransmisores.

Se sabe que a partir de la adolescencia se van perdiendo neuronas dopaminérgicas y probablemente ya no se regeneran… Si la pérdida es severa se convierte en párkinson.

¿Qué hay que hacer para liberar dopamina de forma natural?

Primero salir fuera de la red de internet o por lo menos hacer “ayunos de red” , marcar nosotros los pasos a seguir , y que no sea la red quien nos guíe .

¡Vaya con el nombre, “LA RED”!
Es que incluso parece una broma, ¿hemos caído en la RED?

Si, es como una red invisible astral donde es cautivada nuestra voluntad y quedamos a expensas de todas las propuestas de la RED y sus algoritmos. Tenemos que saber que es muy fuerte todo lo que pasa ahí dentro, cuanto más tiempo estás conectado, mejor te conoce la RED y más analiza tu personalidad: tus gustos, tus deseos, tu interés, etcétera. Y éste es el motivo por el que mucha gente — y no solo adolescentes, sino personas de todas las edades— estamos enganchados a la RED.

El tema es bastante serio. Creemos que es importante crear conciencia del buen uso de internet y de las redes sociales, para que no se convierta en la única forma de vida. Y que si nos falta, no comencemos a ponernos nerviosos, irritados, molestos, con mal humor… Muchas veces llegando incluso a perder el respeto a la personas de alrededor, como ya ocurre en muchas familias desgraciadamente, y en las que incluso se producen violencia e insultos porque muchos padres tratan de reducir las horas de conexión a sus hijos.

Es muy importante que los padres eduquen sobre esto, den ejemplo a los más jóvenes, a sus hijos, y tengan la paciencia y la sabiduría para atajar este problema con el mayor amor posible y comprensión sin perder los nervios y la calma, cosa no fácil pero muy necesaria.

Qué dicen los científicos, ¿cuál es la forma natural de crear esta dopamina?

Pues muy sencillo, a través del deporte: Hacer ejercicio aeróbico, correr, saltar,… en definitiva: sudar. También al entrar en contacto con la naturaleza: haciendo senderismo con amigos, o en el gimnasio, en bicicleta, en la piscina, caminar descalzo sobre la tierra…

Otras actividades muy importantes que también liberan dopamina de forma natural son el altruismo, la cooperación, ofrecer ayuda, tener implicación en la comunidad: El hacer las cosas sin ánimo de lucro y tratando de mejorar la vida de los demás.

Todo ello hace que uno se sienta bien y produce la sensación de haber tomado una especie de medicina energética.

La espiritualidad y la felicidad para un ser humano es sentirse necesario para los demás

Si miramos a nuestro alrededor ¿que es lo verdaderamente importante? Que seamos valiosos para el prójimo. Esto da mucha alegría, te impulsa, te llena.

La atención que busca la gente, los jóvenes, en las redes sociales que quieren mostrarse (facebook, instagram, twiter…) es porque quieren ser necesarios e importante para los demás. Cada uno quiere expresar su tesoro interior, dar a conocer lo que tiene de especial. A esto lo llamamos potencial divino.

Investigaciones recientes dicen que la salud, el estado de ánimo, el tiempo de vida del alma dependen del entorno y de las relaciones con el entorno. E internet y las redes sociales están dinamitando este entorno, porque comienza solo a existir mi móvil (mi mejor amigo) y yo.

La gente espiritual aprende en esta época de egoísmos el espíritu de servicio a los demás, servicio en vida fraternal. Esto ha estado siempre en la base de los caminos espirituales de muchas tradiciones y culturas incluso antes de la época cristiana.

Los cátaros aceptamos la conciencia de que hay mentira (falsa realidad) y de que hay una realidad espiritual, que es la verdadera. Es importante vivir según la realidad verdadera pues siempre tiene reflejo en lo interior.

El alma reconoce la realidad y con la conciencia divina acepta la última verdad sobre uno mismo y sobre el mundo.

El propio apóstol Juan, dijo: “Debemos conocer la verdad, para que la verdad nos haga libres”. Sobre esta frase hay que meditar y seguro que obtendremos respuestas.

Dicen literalmente los bosquimanos del desierto de kalajari: “ Haciendo cosas juntos no importa lo que estés haciendo, simplemente el estar juntos es lo que nos hace ser felices”

Fijaos cuanta sabiduría de ancianos hay en estas palabras, ESTAR JUNTOS. Si nos fijamos, ¿ Qué hace la RED? Nos separa. Sí, de algún modo parece que tienes muchos amigos y que tu tiempo está muy ocupado en leer, en contestar, en colgar tus cosas para que otros te conozcan y muchas cosas más, pero en realidad utilizar la RED sin sobriedad nos convierte en personas solitarias: “No necesitamos de otros, todo nos lo ofrece la RED”.

Incluso hay gente que puede pasar muchas horas sin beber ni comer. En todo esto hay que pensar pues nos volvemos dependientes y adictivos, se convierte en una droga.

Hay que aprender a ser selectivo en lo que leemos e introducimos en nuestro cerebro, porque hay muchas trampas y tentaciones, como por ejemplo: el marketing tan brutal que hay con la sexualidad, donde se promueve bestialmente el culto al cuerpo, a la imagen, al que pensarán de mi, como me ven, como puedo gustar y complacer…

Estos “Comandantes de Facebook” han admitido y han dicho abiertamente: “explotamos la vulnerabilidad psicológica del ser humano”.

Al otro lado de la pantalla hay miles de personas para que no desconectes (¡!)

Y ellos mismo dan datos abrumadores, dicen: cada vez que una persona deja una tarea para entrar en Facebook, bien estés en casa o donde sea, tarda una media de 25 minutos en volver a lo que estaba haciendo, y uno de los presidentes de Facebook reconocía que la red social fue diseñada para consumir la mayor cantidad posible de tiempo y atención consciente”

…Y claro, viendo el ritmo de la sociedad y el nivel que ha alcanzado las redes sociales dijo:

“Estoy preocupado, (¡atención esta persona está preocupada y lo dice públicamente, un multimillonario está preocupado!) porque cambia literalmente nuestra relación con la sociedad, afectando directamente en el cerebro de nuestros hijos”

Hoy día la relación de los adolescentes con la tecnología es lo que más inquieta, por ejemplo en España el 85% de los jóvenes presentan dependencia del móvil y las redes sociales.
En los años 90, en los laboratorios de tecnología persuasiva de la Universidad de Stanford descubrieron cómo se puede atraer a los usuarios proporcionando lo que los expertos llaman “recompensas variables”. Estas recompensas son estímulos que activan la dopamina del cerebro. Se sabe que la entrega de recompensas al azar refuerza el comportamiento, como en la adicción al juego.

Se hizo un experimento en la universidad de Hardvar en los años 50 donde una paloma al pulsar un botón recibía comida. Después de esto la paloma pulsaba con más frecuencia, pero después de no recibir comida, siempre lo pulsaba de forma compulsiva. Quiere decir que cuando nosotros pulsamos y recibimos estas compensaciones de dopamina vamos a seguir intentando recibir y buscar estos regalitos a pesar de que no lleguen. Como consecuencia esto nos puede convertir en unos adictos y ansiosos buscadores de esta falsa felicidad.

El neurocientífico Jaak Panksepp descubrió un intrigante aspecto en el cerebro de los mamíferos. Si tu colocas un electrodo en el área de estimulación sexual de un roedor, y luego le facilitas un botón para activar dicho estímulo, entonces lo activará durante un rato hasta estar satisfecho y luego lo dejará en paz hasta el día siguiente. Lo mismo ocurre con el hambre o el sueño. Pero si realizas el mismo experimento con el región encargada de la exploración (el hipotálamo lateral), entonces ocurre algo radicalmente distinto: el roedor simplemente oprimirá el botón, insaciablemente, hasta colapsar. Curiosamente el ser humano actúa en forma casi idéntica cuando se trata de estimular su sentido de exploración.

Cada vez que exploras algo tu cerebro se auto-recompensa con una dosis de dopamina

Lo están decretando como un problema de salud pública y un problema de salud democrática.

Sabemos el poder que están ejerciendo las redes para crear noticias, bien sean verdaderas o falsas, con el fin de cumplir su objetivo final e incluso poder influir en las elecciones de presidentes de estado. Fijaos que poder tienen y no es precisamente bueno.

El ex-vicepresidente de Facebook Chamath Palihapitiya aseguraba que las redes están desgarrando el tejido social, y dijo literalmente: “los ciclos de retroalimentación a corto plazo impulsados por la dopamina que hemos creado, están destruyendo el funcionamiento de la sociedad”. Esto no son palabras vanas, pues, ¿a qué nos enfrentamos realmente?

Las redes en un principio parecían una herramienta genial perfecta para el cambio social y dar voz y voto a todos aquellos que no lo tenían, sobre todo Facebook que en el año 2015 sobrepasó a Google y era primero en su condición de vehículo informativo mundial con más de 2130 millones de personas que formaban parte de su comunidad, pero los gravísimos problemas con las noticias falsas y la manipulación de la información en grandes conflictos mundiales, ha desencadenado el desencantamiento del optimismo inicial. Y es que hay que ver que el MAL hoy día es muy sofisticado y astuto, sabe colarse por los rincones y lugares más inesperados.

Por eso es importante ampliar nuestra atención a lo que buscamos realmente en internet y en las redes sociales. También hacernos las preguntas constantemente de porqué lo buscamos?, ¿ a qué parte de mi ser interior voy a nutrir y ayudar? O ¿ simplemente voy a darme la gozada de la dopamina…? Cómo el que necesita fumarse un cigarrillo, en el mejor de los casos.

Las personas quedan esclavizadas por su perfil, por la imagen que deben dar a sus seguidores, chicas que con el paso del tiempo se fotografían cada vez con menos ropa en Instagram para conseguir más likes, adolescentes que no se despegan del teléfono por la cantidad de mensajes a los que se ven obligados a contestar y cuya amistad parece evaluarse en términos de rayitas que marcan sus interacciones en snapchat.

Nosotros desde aquí hacemos un llamamiento y pedimos a los gobiernos, responsables y políticos que tomen cartas en el serio asunto de las redes sociales, Facebook, google, instagram, e incluyan programas de educación que permitan a los más jóvenes aprender a manejar el componente adictivo de las redes para que estén bien preparados y puedan seleccionar sus búsquedas bajo su propia voluntad.

Y a todos los que nos leéis también, para que seáis un referente y ejemplo intentando pasar menos tiempo en la red y buscar la comunicación, el diálogo, haciendo comunidad real.

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