Viviendo en Unión Fraternal, en el Corazón del Hermano.

Alexandria

26 April 2020

En estos días de aislamiento y convulsión internacional, hemos visto cómo puede cambiar toda nuestra forma de vida en un momento. Ello nos invita a reflexionar sobre muchas cuestiones a las que no sabemos dar respuesta clara, afloran los miedos e incertidumbres. Es la hora de abrir el corazón espiritual, la conciencia, hacia la Sabiduría altísima, para encontrar Sus respuestas, vencer los miedos y poder caminar en tiempos difíciles. Nuestra Madre Sabiduría, sabiduría omnibondadosa, nos ha entregado muchas llaves para vencer a lo largo de estos años, con gran amor y esfuerzo por Su parte. Es hora de escucharla.

Ella nos ha invitado a la única forma de convivencia posible en los mundos bondadosos, la única forma que vence los miedos, la soledad, y todo el mal circundante: la Gran Hermandad, Adelfopoiesis (crear hermandad).

Este era un pilar básico del catarismo y de muchos otros pueblos en la Tierra: la hermandad omnihumana y con la buena naturaleza (animales, plantas, agua…) y los seres bondadosos del Buen

Universum (buenas divinidades, difuntitos, carabeleros blancos, cristos y teoengendradoras…). Y en el centro de este Corro Universal, nuestros buenos Padre y Madre del amor puro.

Siendo uno con este gran Corro, se disipan rápidamente los miedos. Entrar en esta unidad es entrar en otro orden de vida, muy diferente al que conocemos. Este orden se perdió y a la vez es la única forma de vida posible sin que lleve a la destrucción. Debemos pues aprenderla de nuevo. Nuestra madre Sabiduría, omnipreparadora, nos ha estado enseñando.

      Por ejemplo, en la gran hermandad, cada paso es guiado por Ella: “Ni un paso sin mí”, nos pide en las últimas revelaciones. Los hermanos, antes de dar un paso, consultan con los portadores del espíritu omnibueno de Sofía Pronoia, la madre-padre que es siempre Buena Providencia. Los portadores de Su espíritu viven también en concilio y en concilio reciben la respuesta de la gran Madre Guía. No se da ni un paso sin contar con Ella, lo que garantiza el camino correcto de todos los que confían en Ella, de todos los que integran esta gran unión bajo Su égida.

No hay cabida pues para el miedo estando en la confianza absoluta en Ella, en la hermandad, Ella es Guía, Vida y Camino. Sabemos que sus designios son el camino verdadero y la paz se instala en el corazón en cualquier circunstancia. La verdadera hermandad es dar un gran voto hacia Ella, cogerla de la mano y dejarse guiar, más allá de las inquietudes de la mente racional, es la Hermandad de los Guiados. Gracias a esta elección, otra conciencia se va abriendo y podemos comprender entonces más allá de la racionalidad.

El miedo ataca a través de la racionalidad. Pero cuando se vive en esta unión altísima, quedamos fuera de su alcance. Los hermanos permanecen juntos a pesar de la separación física. Los corazones permanecen unidos bajo cualquier circunstancia. Nadie hará nada por cuenta propia, porque se hace lo que es mejor para todos, para todo el planeta, para la gran unidad Universal. Y esto no lo puede saber la mente racional. Solo la Madre ve lo que es mejor para todos sus hijos en conjunto y es la única que nos puede Guiar. Por eso, en la verdadera hermandad no cabe el orgullo ni el individualismo ni los propios intereses…lo que es conveniente para la nueva forma de vida.

Los guiados no se sienten a sí mismos como individuos sino como totalidad. Por ello sufren cuando un hermano sufre o cuando ven cualquier mal que ataca la vida. No existe tampoco ya la soledad ni el desamparo. Vivimos en la confianza de que ningún integrante es indiferente y todos se esfuerzan por todos. Incluso si se ve algún error, tenemos confianza plena en que el integrante quiere mejorar y hace sus esfuerzos, y se le ayuda aún más. No hay juicio en la Gran Hermandad. Si el mal tocó a un integrante todos lo ven como propio, y cogen sobre si mismos. De esta forma el mal pierde el poder y el objetivo es proteger,  ayudar a discernir el bien del mal y esforzarse para que ningún mal vuelva a entrar.

Se necesita por eso una gran transformación para poder entrar en la unidad del corro de seres bondadosos guiados por la Gran Madre. Ha de desaparecer la concepción que hemos tenido hasta ahora del mundo y de nosotros como individuos. Se ha de abrir una visión y conciencia globales espirituales. La persona es capaz entonces de darse en los más altos grados para que se cumpla el plan omnibueno de la gran Madre-Padre del amor puro para todos, la persona tiene el potencial divino para ello, potencial que se va desarrollando. Pase lo que pase, sabe que su destino está con Ella, con su Madre, y que el destino que Ella traza es el mejor, el buen camino. Solo Ella sabe el camino.

El miedo, la muerte, el mal, puede atacar a un individuo solitario, pues conoce las propias debilidades, los pactos que hicimos con los que nos puede enganchar. Pero cuando vivimos disueltos en los corazones de los hermanos, no bajo nuestros pensamientos ni propias estructuras, el mal no puede alcanzarnos, simplemente no nos encuentra. ¿Dónde está la estructura de fulanito donde yo solía meterme y romperlo de miedo, de ira, de…? Fulanito ya no está… se disolvió en el corro de la gran hermandad, sus miedos, sus pensamientos ya no existen…todos sus SUS desaparecieron al volverse uno con los hermanos, divinidades y seres bondadosos de todos los tiempos y lugares…Ahora todos ellos actúan en él: ora los inmortales cátaros ora la madre Eufrosinia ora Guan Min… Uno repele un miedo, otra da la bondad extralimitada en un momento, otros no dejan entrar el miedo a la muerte…

Así, ningún daño puede tocar a la persona. Porque en la gran hermandad, hay miles de millones que ya lo vencieron en todas sus formas. La fuerza de uno no es nada, pero la fuerza que durante eones se ha acumulado del bien…es invencible y puede actuar en el corazón de cada persona.

No somos tan pequeños como nos han hecho creer. Pues tenemos el don por nacimiento de poder pertenecer a esta unidad omnivencedora de los buenos seres y buenos dioses. No tu fuerza, sino la de todos, la de la Madre Generalísima y sus ejércitos blancos… no hay mayor fuerza en el Universo que la Gran Hermandad Blanca.

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