Todo sobre la oración. Sentido, objetivo y llaves.

Alexandria

28 February 2020

Vamos a entrar en la dimensión de la oración, sobre este tema va nuestro artículo de hoy. Descubriremos cuál es el sentido auténtico de la oración, su objetivo y como elaborar este trabajo espiritual que puede llevar a alcanzar la verdadera iluminación del Espíritu.

Para ello contamos con las experiencias, vivencias y reflexiones de grandes acumuladores del Espíritu Clarosanto tales como la madre Eufrosinia quien fue la madre Espiritual de Juan de San Grial. Y aquí recogeremos sus comentarios, reflexiones e iluminaciones sobre la oración:

“Hay que alcanzar el grado en el que la necesidad de rezar se hace tan natural como comer, o como una inspiración de aire. Alcanzar el estado en el cual estar sin oración se percibe como estar en la tentación, o perder en vano el tiempo. Por encima de todo lo terrenal, poner la paz de la oración; no cambiarla por nada mundano, con ella se halla la paz. Si un paladín de cada cien tiene la paz en el corazón, la cola de gente tras él no cesa nunca.”

Madre eufrosinia

Cristo dijo una vez: ‘Rezando podéis mover montañas’.

La Diosa Virgen Madre dijo en Medjugorje durante la década de los ochenta a seis niños: ‘Con la oración podéis suspender las leyes de la naturaleza’.

Mahatma Gandhi, de religión hindú, usó el tremendo poder de la oración, meditación y ayuno para expulsar con éxito a los británicos de la India, a pesar de su poder militar.

Juan de Kronstadt , asceta del siglo XXl,  conocido por su amor ardiente a la oración y por su servicio constante a la hermandad, además de ser quien dio la bendición al místico ruso Gregori Rasputin para servir a la familia real del zar Nicolás II, dijo:

“La oración es el agua viva que apaga la sed del alma. Cuando oras imagínate que Dios está sólo delante de ti. Imagínate que Dios está en el mundo como el alma está en el cuerpo. Todos los que buscan servir a Dios Padre aprenden en la oración a ser semejantes a Él, mansos, humildes y fieles de corazón. Que no haya ficción, doblez, frialdad en tu alma. Pon empeño por obtener Su espíritu porque si alguno no tiene el espíritu de  Cristo, no es de Cristo”

Aquí obtenemos la respuesta que muchos buscadores y navegantes espirituales buscan ¿Cuál es el objetivo de la vida en la tierra? ¿acumular bienes materiales, riquezas, dinero, ser respetado, tener éxito, vivir tranquilo, tener familia, estar bien acomodado…..? No..! Es la Acumulación del Espíritu, ese es el auténtico sentido de la vida en la tierra y hasta que no se consigue el alma se siente insatisfecha, vacía, sola, desviada, triste…y la oración abre las puertas a ello. Pero sin oración de corazón es en vano acumular Espíritu Omnibueno.

No existe nada peor que los corazones endurecidos. Hay que intentar ablandar el corazón , entonces la gracia también se multiplicará.

Es la auténtica unión con la divinidad y la compresión del estado más sublime del alma con la creación, la vida, los prójimos y el amor del Padre Celestial. 

 

Otro asceta dijo:

“Cuando un hombre ora exteriormente en voz alta no puede seguir siempre todos los movimientos del corazón, porque estos cambian rápidamente, mientras que se ve necesariamente obligado a prestar atención a la pronunciación de las palabras y a su forma exterior. Así las oraciones de buena parte del clero, leídas rápidamente, resultan falsas; parece que oran con los labios, en apariencia son piadosos, pero su corazón está adormecido, y no saben lo que los labios dicen. Esto procede de que tienen prisa y no meditan en su corazón las cosas que están diciendo.”

¡Dios nos guarde de rezar como un pollito debajo de un cascarón de madera, de cobre o de hierro! Tales oraciones son devueltas de rebote y no son más que una tentación para quien las hace… La oración es valiosa como diálogo bien establecido con la Divinidad. La Divinidad se convierte en el interlocutor providencial. Tu cuerpo está en la Tierra, pero tu espíritu se encuentra en los cielos elevados. ¡Tales son las oraciones escuchadas!

Pero si oramos a ciegas, sin escuchar, sin dirigirnos a nadie, es igual que conversar con uno mismo. Un encantamiento. Cristo desenmascaraba a los fariseos, les decía:

“ ¡Vuestra oración día y noche va dirigida al trono del diablo!
No trae más frutos que la seducción”.

En el siglo de la palabrería y de la vanidad no hay nada más valioso que el sosiego contemplativo de la oración. Pero mientras los lazos pecaminosos y farisaicos  no están rotos, el alma se queda esclava de las esferas caídas y no puede alcanzar la paz espiritual, por mucho que lo desee.

La meditación auténtica —a pesar de su simplicidad— es exclusivamente dificultosa. Sólo unos pocos (!) homo sapiens modernos pueden hacer la meditación auténtica, aunque sobre ella se atreven a hablar muchos maestros y escuelas.

Falta amor a la oración

La oración tiene dos objetivos:

– ayudar a los huérfanos, sufrientes, desamparados, enfermos;

– conseguir una paz fragantísima y la beatitud.

Si uno no consigue frutos en la oración, vale la pena reflexionar. No es tan fácil hallar el don de la oración: pocas personas lo dominan.  Hay que  aprender de los ancianos, escuchar con atención su modo de rezar, para que la oración se realice ante el cielo abierto, con el corazón abierto. No es tan fácil, teniendo en cuenta cómo están cerrados los corazones por haber conocido el mal, ¡y algunos los tienen sellados herméticamente!

Falta amor a la oración porque nadie nos ha enseñado lo beneficioso y saludable que es orar. Además,  ¡Si supiéramos qué necesaria es y a cuántas almas se redime a través de esta…!  Por esta razón los espíritus malos crean intrigas con cualquier pretexto, para obstaculizar realizarla.

Si observamos el estatuto personal de cada uno y común para todos los espirituales, no solo los ortodoxos, sino también los de otras religiones. Cualquier maestro o doctor venerable del taoísmo o budismo zen lo va a confirmar: l a  o r a c i ó n  e s  l o  b á s i c o .

¡Nada puede sustituir a la oración! Ni los trabajos espirituales ni las revelaciones ni la nutrición del rebaño ni curaciones ni la lectura de libros ni obligaciones caseras u otras ni esperas de muchas horas en atascos de coches ni enfermedades ni debilidades físicas…

La oración es la revelación de la paz interior, es el sosiego verdadero. Pero es necesario el trabajo para entrar en la oración, para tejerla, para entrar y vivir con ella. A veces , durante la oración podemos sentir como un alejamiento, cómo que no entramos en las esferas y nos desesperamos pero no hay que dejarse captar por estos sentimientos porque pueden venir de diferentes partes, como de malos espíritus o propios estados nuestros que debemos de superar.

Por sus sentimientos durante la oración el hombre reconoce si es humilde u orgulloso: cuanto más viva y más ardiente es la oración, más humilde es el que ora, cuanto más insensible y más fría, más orgulloso se es. Hemos de permitir que sea el espíritu clarosanto el que ore y cante por nosotros, darle cabida en nuestro corazón y alimentarnos de Su presencia.

Quien ama la oración no necesita nada, ya que se alimenta con el pan de lo alto y permanece en la beatitud de una Eucaristía incesante.

Sólo unos pocos santos justos cristianos, guiados por el Espíritu Santo, como Padre Pío o la Madre eufrosinia, no sólo ayunaban, sino que durante semanas no comían absolutamente nada de comida y se alimentaban del Espíritu Santo. Uno de los escalones superiores de la acumulación del Espíritu Santo Divinizador es alimentarse sólo del Espíritu Santo, de sus entradas y sus fuentes. Madre eufrosinia recordaba a menudo sobre esto:

         “La gracia divina alimenta. Pero ni siquiera la pedís. Y no sabéis cómo gustarla.”

“Cuando surge el hambre física, el alma se orienta a la comida terrenal, corporal. Pero hay que tener la orientación consciente hacia el alimento de lo alto: el maná de la Palabra de la Revelación, el maná del salterio, el maná de la inspiración divina, el maná profético, el maná del servicio de la cruz, el maná eucarístico…“

“Con el ayuno volaba y en mi carne sentía la ligereza de un amiel solar. Durante los primeros años de hazañas los amieles me alimentaban con el maná celestial y no tenía necesidad de ninguna comida terrenal.

Hoy en día nada hace falta tanto al hombre como el sosiego y silencio oracional

 

 

 

 


Imagínense un estudiante que ha enchufado la radio con una música demoníaca a máxima potencia para prepararse las lecciones. Desde el punto de vista celestial, así es el hombre que intenta mas allá del silencio conocer las profundidades del Reino.

La anciana eufrosinia explicaba que desde el punto de vista celestial, el estado de privación del sosiego silencioso es considerado como una obsesión demoníaca, como una locura que excluye el conocimiento de la divinidad, del mundo y del hombre. Viendo a la criatura divina en esta obsesión, el cielo nos llama a una cosa, a la oración y al sosiego del cual procede la paz interior y la alegría.

Los amieles contemplan al alma involucrada en el orden del mundo como una obsesionada, como una endemoniada y quieren para ella una cosa, la sanación y La Paz.

La oración ama la abstinencia de la boca, el silencio, el ayuno y la pureza del corazón. La oración exige la iniciación en su paz. Y es que no hay nada más hermoso que entrar en la paz de la oración.

El rezador es aquel que ama la paz de la oración y se une, tras su oración, con los habitantes celestiales

Veamos que nos dice Madre Eufrosinia sobre el silencio:

“Silencio… ¡Qué poca es vuestra comprensión y vuestra valoración del sosiego eterno del Reino, presente en las reliquias! Respetad la atmósfera de silencio como la novia respeta la virginidad. No ensuciéis vuestros oídos con nada que sea mundano o ajeno; evitad las conversaciones largas; no os conectéis profundamente con lo mundano, si no os atascaréis.” […] 

“Acostúmbrate al silencio. El silencio es cercano al idioma divino.”

“El silencio abre el aliento del universo. La locuacidad se convierte imperceptiblemente en vanilocuencia. Se quita la oración, se retira el Espíritu Santo. Mide el tiempo y no te importunes con conversaciones excesivas.”

“Los obstáculos para el silencio son el espíritu del mundo, la verbosidad y los pensamientos malignos. La oración del sosiego supremo silencioso es el grado perfecto, más alto que la oración verbal, la viva o la interior. La oración interior es la contemplación de los misterios, el Espíritu Santo Divinizador que reza en los castillos interiores. La oración silenciosa es el sosiego de la unión. No salgas del estado de silencio, cuídalo.” […]

“Alcanza primero el estado de sosiego silencioso; luego, ponte a rezar, ve a la confesión, a la conversación…Para la generación enervada nada será tan valioso como el sosiego silencioso y la paz eterna.

La señal de la misericordia de Cristo o de su Purísima Madre por nosotros, después o durante la oración, es la paz del corazón. Por la paz del corazón y por una especie de santa ternura podemos reconocer fácilmente que nuestra oración ha sido oída y que la gracia en ella pedida nos ha sido concedida. El éxito de la oración se puede reconocer también por la fuerza espiritual que alcanzamos interiormente para cumplir los deberes espirituales y por la luz interior que penetra evidentemente en nuestra alma.

La oración refresca y reaviva el alma, como el aire refresca el cuerpo. Cuando oramos, nos sentimos más valerosos y más despiertos, al igual que nos sentimos física y espiritualmente más audaces y más serviciales a nuestros prójimos.

El alma instintivamente alaba a Dios cuando miramos hacia lo alto y admiramos el cielo estrellado, pero todavía más cuando mirando por encima del firmamento y de las estrellas, conmoviéndonos en la Providencia de Dios hacia los hombres, su infinito amor por la humanidad, su deseo de darnos eterna beatitud, habiendo enviado a sus dos olivos de la Montaña del Ruiseñor: Cristo y la Reina Celestial para nuestra defensa y guía hacia el Reino de los cielos, donde el Bondadosísimo Diosito, nuestro Padre Bueno nos espera a todos nosotros en el gran ágape de bienvenida con lágrimas enternecidas.

La Madre Divina hablaba negativamente sobre el culto religioso.

La mayoría de las personas miran la vida como un interés (porcentaje de capital invertido): ‘si rezo, hallaré la vida eterna’… Es una idea meramente pragmática. Solo se puede entrar en la vida eterna por la puerta del amor.

 El Reino celestial está cerca pero sólo unos pocos lo alcanzan.

Los oficios del culto regulares, repitiendo los mismos textos mil veces, son vergonzosos y no tienen sentido, decía la Madre Divina. Ella escucha de una manera totalmente diferente. No necesita oficios que duren horas. Una especie de tranquilidad exterior, que los de la Iglesia oficial llaman “gracia”, en realidad, es una profunda ilusión, una acción mágica sobre la psique.

El mundo oracional está por encima de cualquier teología e incluso revelación.

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 En el mundo oracional todo está ya hecho y dicho.

¿Por qué la oración no se compagina con la teología?

Hay que prestar atención a los ancianos, crecer espiritualmente y proclamar la gloria de la Divinidad desde el Reino. Elohim tienta para que la gente se llene con información primitiva escolar de Dios, pero la voz de la conciencia y la fe siguen siendo profanadas.

Las verdades de la fe no se conciben con la mente. Sin embargo, a un corazón puro se le revelan los misterios divinos, inalcanzables para la teología racional. Las reflexiones suponen afirmarse en el mundo que se perfecciona y la oración es ya el tiempo perfecto y eterno. El paladín tiene que considerar la oración como superior a todo lo demás: a las reuniones, a las prédicas, a las conversaciones.

No existe nada más alto que la oración ya que viene de la misma esencia del Padre del puro amor.

Quien busca el conocimiento del Altísimo sin oración, sin duda se encuentra un día en las redes de elohim; y la oración, incluso sin leer los libros, revela el reino Celestial si se ha rezado con humildad y aplicación del corazón. 

Por mucho que estudies ciencias durante décadas y te instruyas cuidadosamente con los libros, sin oración no tendrás camino.

¿Por qué la Madre Divina no se revela a los monjes? Resulta no sienten necesidad de Ella, se las arreglan bien. La gran mayoría no tienen nada de la gracia guardada de los paladines verdaderos. Se han atascado entre las labores y libros terrenales, han perdido el don del discernimiento de los espíritus y han negado la enseñanza de los ancianos. No hay ancianos vivos. Toman instrucción de los impostores y mimetizadores. Por esto hay pecados en los monasterios, tales que no se pueden encontrar ni siquiera en el resto del mundo.

Por eso Ella acude a los que sufren. En el mundo hay muchos ofendidos injustamente, enfermos, moribundos. ¡ A estos es a quienes ayuda!

La Reina celeste decía:

“Podéis leer día y noche las oraciones a la Virgen y nunca seréis merecedores de mi revelación. Y por el contrario, si observáis conmigo los estatutos que os doy, buscáis la multiplicación del amor, la bondad, la pureza perfecta, veréis los signos de mi presencia y acercamiento”.

Es cierto , no es importante fijarse en lo exterior, incluso muchos sacerdotes intentan ocultar sus impurezas detrás de atavíos y rituales suntuosos. Mas en el Reino, lo interior sale al exterior y lo exterior se borra. ¿Qué dirá entonces la persona si no se preocupaba por su interior?

En los cielos no hay fronteras confesionales. Es importante mantenerse en el camino del amor y tener fervor por la santidad. No se toma en cuenta la pertenencia confesional del alma. Lo que se considera es el fervor por la santidad y la veracidad del camino espiritual.

Es importante guarda fidelidad al Espíritu Verdadero, la guía de la Madre Divina y el amor hacía Cristo. El hombre es medido con el criterio de la bondad, el arrepentimiento, el anhelo de las beatitudes celestiales y la pureza del corazón.

Madre Eufrosinia dijo:

“¿Acaso había pocas brujas que leían el Salterio (libro de oraciones)? Pero sus oraciones no trasmitían nada, excepto dura maldad. La gente moría como moscas por sus oraciones. Las brujas, cuanto más rezan, más mal hacen. La cruz, sin embargo, es un honor para el ungido. Con ella las almas se convierten a la fe verdadera y aceptan los sellos del espíritu verdadero, el nuestro.”

Se sabe que hay brujos y brujas que son maestros en imitar la ancianidad. Algunos hacen grandes hazañas de oración incluso durante la noche. Y parece que les caen lágrimas de los ojos, y se arrepienten de palabra… ¡Pero no avanzan nada..!

“No hay que seguir nuestras reglas e instrucciones sin tener nuestro espíritu. Muchos se lanzan a las aventuras espirituales e intentan imitarnos con las postraciones, con el salterio, con el ayuno… pero no hacen más que poner cerraduras y se hacen daño. “

“Ni siquiera comprenden que, antes de nada, hay que venerar a la Santa Eufrosinia, pedirle el Espíritu Santo y su directa bendición, para que ella instruya directamente. Muchos leen la Palabra y caen en una ilusión sin entender la razón. La causa está en que su espíritu es ajeno. Sólo los del verdadero espíritu, sólo los del espíritu de la Madre Divina pueden aceptar la revelación y seguirla, según los sellos en la frente.”

Oración a Eufrosinia:

Madre Eufrosinia, / perfectamente pura ante los ojos del Altísimo/ Danos los sellos de la perfecta Pureza.  / Y protegenos de las flechas insoportables del maligno/ AMMI

Juan de San Grial:

“Solo vale la pena orar cuando estás seguro de que el cielo oirá tu oración. Los demás aspectos de la oración no son esenciales: el contenido verbal, el acompañamiento de ritmo musical, el rosario, la cruz en las manos, las notas en el altar, el Evangelio o el icono en el pupitre… Sin la cresola auditiva, de hecho, no hay nada que hacer en la Tierra. Tu oración no será escuchada. No puedes brindar ayuda a nadie. La cresola luminosa no está al alcance de los racionalistas y libertinos. Se les entrega a los virginales y a los portadores humildes de la cruz.”

Esta es muy buena puntualización, porque lo que nosotros oramos debe de estar pasando, debemos crearlo, tiene que ocurrir. No es suficiente repetir a ciegas, como un músico sin talento al teclado… Es importante compenetrarse, trabajar con el interior y hacer esfuerzo por entrar en la esfera.

El sentido de la repetición no es la magia de la canción sino entrar en la adoración.

Por el rezo monótono la mente se entorpece y el corazón se cierra.
 ¡Intenta leer con participación viva una oración que ya la repites por centésima o milésima vez!

Aquí se considera que al igual que no existen dos modos de estar iguales en el ser humano, tampoco puede haber dos oraciones iguales.
¡T i e n e  q u e  p r e d o m i n a r  l a  o r a c i ó n  v i v a !

Madre eufrosinia ya lo recordaba:

¡La oración viva, hijito, otorga incomparablemente más gracia que la leída!

La oración ha de salir de lo más profundo del corazón, ser vivida por cada nervio.

¡E l   c r e a d o r   d e   l a   o r a c i ó n   se hace  u n o  con ella y comparece ante los ojos del Padre! El espectáculo ritual no funciona en el Reino.

Algunos van a la iglesia y rezan durante cincuenta años, pero en los cielos les preguntarán:

‘¿Qué has hecho en la iglesia si rezando no has expiado ningún pecado?’.

Es un gran misterio estar introducido en el templo celestial en la Tierra; para ello hace falta un anciano-guía con gracia.

¿Qué es la gracia de los ancianos y por qué la gente aspiraba a verlos? El misterio del anciano consiste en que sobre él permanece la gloria Divina. El anciano desciende de lo alto. Es imposible imitar la ancianidad: el anciano existe o no existe. Él es el sello constructor que es puesto desde lo alto según un criterio providencial especial.

La oración forzada alimenta la hipocresía

La oración a desgana hace al hombre incapaz de cualquier ocupación que exija contemplación, hace al hombre perezoso en todo, aun en el cumplimiento de sus deberes. Esto debería persuadir a todos los que oran de esta forma de manera que corrigieran su modo de orar. Debemos orar con alegría, con buena energía, desde lo más profundo del corazón. No orar a Dios sólo cuando estamos obligados a ello por dolor, desgracia o en la necesidad sino también por alegría porque la Reina Celestial y Cristo aman al que lo hace con alegría , con entusiasmo , pues en realidad estamos ayudando a los cielos y naciendo de lo alto (!)

Es un gran honor merecer la corona del rezador.

 Cuando oremos es mejor decir diez palabras desde lo profundo del corazón que mil sólo con la lengua. Cuando nos demos cuenta de que nuestro corazón está frío y ora con desgana, debemos de pararnos, ver nuestra debilidad y pobreza espiritual o ver los grandes beneficios que la Reina Celestial derrama sobre nosotros y sobre toda la humanidad y entonces comenzar a orar despacio, fervorosamente. Tiene que haber éxtasis, palpito, no aceptar ninguna relajación.

¡ L a   c u e s t i ó n   n o   e s t á   e n   l a s   p a l a b r a s , s i n o   e n   e l  e s p í r i t u !

“Si no tenéis espíritu, es inútil rezar. La oración mecánica no tiene sentido. Buscad llenaros con el Espíritu Omnibueno, permanecer en la pureza perfecta para que vuestra conciencia empiece a hablar oracionalmente. Entonces la oración tendrá un efecto grandísimo. ¡Uno solo puede liberar al mundo del mal! Miles rezarán solo con palabras y esta oración no servirá para nada.“

Oración a la Reina:

Teoengendradora / Concepción inmaculada / Madre diosa adorada / Inmaculadisima,/ intachabilisima, /omniinmaculada / Consuelo celestial de los nacidos en la tierra. / ¡Alegra, alégrate y a tus hijos alegra!

Estamos acostumbrados a una imagen, que la Madre es todopoderosa y está llena de fuerza. No es 100% correcto. Presentamos la siguiente imagen:

En la guerra en Dombas (Ucrania) , las armas contemporáneas disparan los misiles, estos misiles vuelan unos cuantos minutos, unos cuantos quilómetros entre 40 y 100 km. Y cuando dispararon con estos misiles, imaginaos una aparición: La Madre Divina se revela sobre un pueblo. Y a todos los habitantes los rescata llevándolos a un bosque, a un lugar fuera de peligro. Los rescató e inmediatamente después cayeron los misiles sobre el pueblo. Todas las casas fueron destruidas, solo quedaron los restos de las explosiones, las casas quemadas y cerca de 100 metros los trozos de las casas que explotaron, pero estos trozos volaron hacia Madre Divina. Debido a ello estaba ensangrentada, amparaba a los habitantes, a los ancianos y los niños desesperados, ella tomó sobre sí estos disparos, rescatando a los habitantes, sus hijos, bajo el bombardeo de la artillería de esta arma de destrucción tomando el golpe sobre sí, derramando sangre.

Nosotros ahora rezamos, dirigimos nuestra oración a Ella, porque ella necesita el impulso de la alegría que llega de nuestros corazones, y la energía de la alegría tiene que salir, derramarse de nuestros corazones. Con este impulso y energía de alegría nosotros la amamos, la alimentamos. Es importante tener ante nuestros ojos a esta Madre Divina, esta imagen de la que toma el golpe sobre sí y que muere de amor por sus hijos.

Le damos fuerza a Ella con nuestras oraciones, cada palabra para la Reina Celeste.

¡ Alégrate dulce Olivera, / Al Padre divina escalera!
¡Alégrate Novia del Altísimo, / la montaña del Ruiseñor / Alégrate, oh sosegadísima!

¡ Alégrate, Miel y leche del cielo, /alimentando a la gente buena!
¡Alégrate Rosa de los Serafitas,/ la Purísima de las puras!

¡ Oh, Virgen de la beatitud eterna! /Soberana del cielo, Del Mar y de la Tierra./
Madre, Reina, Novia coronada /y cordera más mansa/ La que estas a la derecha del Padre, el más bondadoso./ No nos abandones, estate siempre con nosotros!

La mayoría reza incorrectamente, y el cielo no oye esta oración.

No se debe gritar exteriormente, sino espiritualmente. Debemos despertarnos, estar despabilados e invocar la ayuda del cielo. Lo mismo para el canto ya que éste a menudo acompaña a la oración y sirve para fortalecer la esfera. En realidad cuando cantamos, no hay tanto que “cantar” cuanto orar-cantando.

Se puede cantar u orar en voz baja pero aplicando todo el corazón, con anhelo profundo, responsabilidad, y guardando siempre la esfera espiritual sin caer en automatismos ni embudos astrales o emocionales. Es importante marcarnos el objetivo de entrar en la esfera, sentir las vibraciones, y solo después añadir la voz. Cuando nuestro corazón está lleno de las vibraciones entonces cantamos, aplicamos la voz.

También es interesante componer nuevas canciones para sustituir palabras viejas, buscar renovarlo todo.

Otro aspecto importante es que a la hora de ponernos a orar debemos extender la vista por toda la Tierra con el ojo divino, ver con la visión del corazón aquello que queremos decir: comprender que existen un sinnúmero de ilusiones, sufrimientos, almas hambrientas, buena gente divina encarcelada inocentemente…

Se puede silenciosamente, no necesariamente tiene que ser con palabras, puede ser sin voz pero el impulso debe salir. Nuestra oración tiene que llegar a abarcar a toda le ecúmene de la tierra.

Madre Eufrosinia:

“Algunos rezan como endemoniados, otros hechizan, los terceros están ilusionados, los cuartos lo hacen con rencor, los quintos con locura, los sextos sin arrepentimiento, los séptimos usan el rezo para otros fines. Y tales modos de oración no son aceptados, ya que son de este mundo. Hoy en día, no existe la oración pura cuyo pilar se extiende hasta el cielo, no. Sólo unos pocos perseguidos y puros de corazón tienen la oración que alcanza los cielos.”

“El don de la oración de Getsemaní se ha dado a unos pocos. Muchos rezan con los ojos cerrados, sin ver el estado desastroso del mundo, sin oír los clamores de las almas. La Reina Celeste lleva al jardín de Getsemaní sólo a los que nunca tienen los ojos secos, pues lloran mucho.”

Durante la oración, es muy importante creer siempre firmemente que todos nuestros pensamientos, peticiones, palabras pueden sin duda convertirse en actos. Porque ninguna palabra será imposible a Dios, ya que aquel que está unido a Cristo y a la Madre Divina es uno con su Espíritu. Nada es en vano si crees en ello.

Debemos prestar atención a nuestras palabras, procurar no utilizar las palabras ociosas que hieren el alma, la palabra es preciosa y tiene mucho poder de hacer el bien y prohibir el mal.

La escuela de adoración a la Madre Divina.
La historia de Mijfeld

 

Presentamos a continuación la historia de Mijfeld.  Año 1250. Alemania, un poco lejos de Roma, en la ciudad de Helfta. Aquí vive un bienaventurado que se llama Mijfeld. Un nombre raro, ¿no es cierto? Mij+Feld, ‘Miguel del Campo’. Un peregrino sin techo. No tiene ni casa ni hogar. Es yuródivo, todo el mundo se ríe de él…Pero es digno de ser instruido por una anciana llena de espíritu clarosanto..!

En su encuentro con la anciana, Mijfeld le dice:

— Soy tonto. No conozco ninguna oración. ¿Por qué has venido por mí? ¿Por qué me revelas estos libros?

La anciana, acariciándole la cabeza, le responde:

— Mañana voy a instruirte en la oración. Vístete con ropa limpia.

Mijfeld se vistió de blanco. Y la ancianita Mirrofora lo instruye:

Ave María, la más fragante Virgen… Alégrate, María, colmada de gracia inefable…

—¿La has guardado en la memoria?

—La he guardado.

—Mañana a las diez ven al mismo lugar. Continuaremos la escuela de oración.

Al día siguiente llega Mijfeld y la anciana blanca le dice como Buena Instructora:

—¡Reza la oración que te he revelado!

Mijfeld reza como una chicharra.

—¡Vaya, qué código! ¡Se necesita a alguien que pueda descifrarlo para entender tal oración endemoniada! ¿Por qué oras con este ritmo acelerado?

—Estoy nervioso…

—¡Los terrestres sois todo nervios y oráis también del mismo modo! —y empieza a rezar junto con él.

Al día siguiente otra vez a las diez de la mañana:

—Reza la oración.

—¡…………..!

La anciana le dice.

—¿Por qué oras como una cotorra? O tienes una oración histérica o cotorreas como una ametralladora.

—¿Y cómo se debe hacer, Mamaíta? Soy tontito, el yuródivo Mijfeld. Los yuródivos no pueden hacerlo de otro modo.

—Ante el mundo eres yuródivo —dice la anciana—, pero ante Mí eres un ungido divino. Yo te llamé a ti, un vagabundo que se acostaba en un charco, e ignoré a otros vestidos como reyes.

—¡Entonces enséñame a orar! —le pide el pobre.

La anciana le enseña:

( 1 ) ¡El ritmo lento de la oración es de capital importancia! Es lo que denominamos como la sinritmia (60 latidos por minuto).

‘Alégrate, María, colmada de gracia…’

Además, a quienes todavía no han superado en sí mismos la neurosis, la anciana les pide orar más lentamente, alargando las sílabas, ¡hasta 50 latidos por minuto!

( 2 ) La oración debe ser acompañada por una constante meditación. ¡El ritmo lento es solo para que se pueda continuar y renovar la meditación! Tiene que ser cada vez nueva. La nube de la meditación divina acompaña la oración.

Para ayudar a Mijfeld (se quejaba de no poder rezar la oración) le aconsejó:

—Escribe la oración (él sabía escribir) en una columna, y así será para ti más fácil.

Alégrate María Colmada De gracia.

—¿Para qué? —pregunta Mijfeld.

La anciana contesta:

—Cada palabra aquí está llena de sentido único y con gracia. Cada palabra, conscientemente entendida, se materializa, permanece en el presente.

[…]

Hay quien dice que si no se siente inclinación a la oración es mejor no orar.

Si oramos tan sólo cuando nos sentimos inclinados a orar, abandonaremos del todo la oración. Esto es lo que la carne desea. La oración actúa como un escudo y también como salvoconducto respecto a la eternidad, pero es algo que se tiene que elaborar en la tierra y crear en uno mismo el cuerpo de oración, como gran amparo ante los ataques que sufrimos en nuestros días terrenales.

Tiene que haber unión entre la mente, las palabras y el corazón. Así todo se une en una perfecta armonía creadora, que hace descender la esfera en la que el resto de oradores participantes deben entrar, sentir e incluso multiplicar. Aquí se crea la unión de un cuerpo oracional, donde se pueden conseguir muchos frutos espirituales dependiendo del sentido y objetivo de la oración.

Oración:

He sido concebido inmaculadamente / y por mucho que el mal se esfuerce en
profanarme / permanezco intachable  /  en lo más profundo de mi interior.

Otra oración:

Yo soy la Concepción Inmaculada, la Concepción Inmaculada, la Concepción Inmaculada
/ El triunfo de la Reina, Señora, Diosa, Virgen, Madre.

Yo soy el Inicio Inmaculado, el inicio inmaculado, el inicio inmaculado
/ la civilización del diablo de ha derrumbado

Yo soy la Inmaculadez Original, la Inmaculadez Original, la Inmaculadez Original
/ y el dragón se deshincha para siempre jamás

Yo soy el Corazón Inmaculado, el Corazón Inmaculado, el Corazón Inmaculado
/ los nuevos Teoniños y bodhisattvas son sus vástagos

Aquí una gran oración del Caballero y Caballera fiel con la fuerza virginal que sabe de donde viene y hacia donde va.  Los caballeros templarios tenían el lema “Bon Amor Pur”, el amor bueno y puro. Es una definición absolutamente genial. El amor para ser bondadoso ha de ser puro y para hacerte puro, adora a la Purísima. La consagración y adoración a la Reina Celestial es el mayor amparo para el caballero. Ante el verdadero voto, la misma Reina Celeste corona con la auténtica espada invencible “Excalibur” a su hijo fiel y lo convierte en caballero-rey.

¡ Bon Amor Pur- Purísima

Bravo Bravísimo

Virgen Eterna

Nuestra Generalísima!

Para realizar esta oración hay que aceptar la imagen de los caballeros. Originalmente el caballero es un guerrero que está únicamente al servicio del bien y, por tanto, emprende la lucha contra el mal. Los héroes, Caballeros de la bondad, siempre han defendido a los inocentes y los perseguidos. Las leyendas cuentan cómo luchaban contra dragones, serpientes, brujos, tiranos, malvadas y todo tipo de seres monstruosos que simbolizan el mal.

Ármate de la oración. Lucha contra la Bestia. Solo es peligrosa para quien no está purificado, para un conocedor del mal. No tiene poder sobre los de espíritu verdadero. Ruge, pero se va, reconociendo su derrota.

Así, el verdadero caballero no se enfrenta a una persona para abatirla, sino a las fuerzas del mal, a las que no tolera. Tiene una espada que no derrama sangre, es la espada de la piedad justa y la pureza, de la ausencia de rencor. Sus victorias las alcanza dirigiéndose siempre hacia el bien, sin hacer uso de la agresividad o violencia: es decir, vive según la máxima de no responder al mal con el mal.

La lucha del caballero en primer lugar va dirigida contra sí mismo, contra el mal que lleva en su interior. Por ello tiene el valor de querer conocer la última verdad sobre sí mismo. Permite que entre la luz de la Sabiduría y de la Bondad, irradiando y dejando a la vista toda su oscuridad interior, para después, con esa luz, expulsar y quemar todo aquello que le molesta y le impide mejorar. Este difícil y a veces doloroso proceso lo realiza con el fin de prepararse para una lucha superior, ya no por una verdad personal, vital o una causa social, sino por la libertad verdadera para todas las almas, fuera de las leyes y condicionamientos terrenales, según los estatutos del Univérsum del bien.

Así, con una postura rígida, recta, nos hemos concentrado y como luchadores, caballeros y mujeres mirróforas guerreros de la Purísima, exclamamos:

¡ Bon Bon Bon Amor Pur,
abate al mal espada Excalibur!

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Virginidad, caballería, espada y lanza
son mi arma de confianza.
Con la ira justa contra el principe de este mundo
arde el caballero virginal y puro!

“Elige una oración exórtica entre decenas y rézala de memoria. ¿Cuál? Te lo indicará la Sabiduría Divina, tu ser interior te lo aconsejará. Reza aquella que aliviará tu lucha.”

Los frutos de la oración nocturna


El calor de la oración nocturna no es comparable con nada. Para ella hay un amparo especial.

La vigilia no es una lucha contra el sueño, no es algo negativo, sino que son los estados del buda, del bodhisattva. Las fuerzas no se agotan por la oración nocturna (al revés, aumentan), sino por las locuras del día.

Decía Madre eufrosinia que el don de la velada nocturna y la beatitud de la oración nocturna se concede a los que son humildes de verdad, mientras que los orgullosos normalmente se deleitan con el sueño profundo. Así mismo recomendaba ir a dormir con gran sobriedad sin perder la  cuenta de que a elohim le está permitido el poder —el hombre está indefenso mientras duerme. Por ello hay que pedir ayuda Celestial y el amparo de lo santos.

Los ancianos espirituales enseñaban como a través de la oración nocturna con gran anhelo y con sentimiento sincero se puede llegar a profundos momentos de introspección y de aflicción. Unos momentos de fervoroso arrepentimiento y el Espíritu Omnibueno podrá dar gran sosiego y claridad al alma. La oración nos abre el corazón, y si está acompañada con las lágrimas, alcanza el oído del Padre y trae bienes inapreciables e inenarrables para aquel por quien pedimos.

A la hora del sueño nocturno las almas son especialmente sensibles para recibir la gracia.
Aquellos por los que se reza durante la noche se levantan ligeramente por la mañana y su día transcurre de manera pacífica y bendita.

La madre Eufrosinia decía también que el mundo del silencio, el mundo eterno, se revela en la oración nocturna con velas y cuya beatitud es inefable. 

“¡Qué gracia hay durante las horas de oración nocturna!
Prepárate para ella a lo largo del día.
El paladín sin la oración nocturna es sólo apariencia.”

Los ancianos, al retirarse en las cuevas, rezaban una noche de veinticuatro horas. Y, aún librando batalla contra los malos espíritus , permanecían en una beatitud dulcísima, imposible de hallar en el mundo de ninguna manera. Es la gracia que nada puede sustituir y está asociada directamente con lo extramundano.

Resulta que la electricidad ha privado al ser humano del sosiego interior y lo ha llevado a un endemoniamiento que antes no existía. Antes encendían velas caseras. Y cuando rezaban, la vela se encendía e n  e l  i n t e r i o r  y se instauraba una paz y sosiego desconocidos por la gente moderna.  La Madre Eufrosinia, lo recordaba a menudo:

“En mis días terrenales solo encendía la electricidad cuando venían visitas, mas en el tiempo de concentración durante la oración permanecía con velas y lamparillas. A veces encendía una lámpara de parafina. Con la electricidad me sentía mal: perdía la paz, se me iba la gracia. Es difícil guardar el sosiego profundo en el corazón cuando están las lámparas de neón encendidas día y noche.”

 “La electricidad saquea la gracia de la oración. Rezad más con velas.” 

“¡En nuestro Reino no hay ninguna torre tecnológica! Ningún cable telegráfico ni electricidad.“ ”Mantened las velas encendidas en los corazones veinticuatro horas. Rezad sin electricidad, con velas.“

“No os dejéis tentar con el progreso: teléfonos móviles, internet, televisión… No abuséis de la luz eléctrica.” “La oración con velas es irreemplazable, pues la luz debe ser espiritual. El día sirve para los trabajos para la gloria del Altísimo, y la noche para la oración.”

 “La noche es la hora del combate para el paladín. La hora de la oración y la del combate. La vida de un paladín comienza por la noche y no por el día. Si por la noche te preparas para el sueño deleitoso ¡ay de ti! Eres un paladín falso, cualquier bruja te sacará el alma con su oración maldita.“

“Durante una noche de oración con velas y meditación divina se pueden recibir más revelaciones de los misterios de Dios que durante diez años estudiando en el instituto teológico.“

“El alma duerme hasta que la oración, el ayuno y la vigilia no sean para ella su alimento necesario. Si el paladín no ha trabajado por la noche, el día lo pasa como en un sueño y la batalla que lleva a lo largo del día es más fuerte. Las lágrimas se consiguen en la oración nocturna.”

“A la hora de la oración nocturna hay una gracia incomparable, y está unida a los rezadores del Reino. Los amieles se alegran y susurran entre ellos escuchando vuestras oraciones. Se lleva a cabo la incensación en la celda del rezador, el Ammiel acompaña los movimientos de quien está en vigilia e invisiblemente reza con él.”

“No os peguéis a la electricidad ni a la calefacción. Aprended a habituaros sin el primero y sin el segundo —con las velas y con el calor de las oraciones. Al peregrino terrenal y al verdadero paladín no le hace falta la luz eléctrica ni el calor humano —con la gracia del Espíritu recobra la vida con su oración nocturna. Nuestro Altísimo bendice las velas y no las lámparas eléctricas, los aires se hacen cálidos por la oración a pesar de cualquier frío.”

“Quien pueda que rece por la noche. La oración nocturna es diez veces más valiosa que la diurna. Es mejor dormir por el día un par de horas, pero todas las noches rezar y hacer postraciones.” […]

Reza en la noche por todos los adamitas. ¿Quién rezará por ellos y quién redimirá sus pecados, quién tomará sobre sí mismo su cáliz? ¿Quién llorará por ellos? ¿Quién los lavará? ¿Quién los recibirá en el corazón? ¿Quién los guiará? A nadie le duele el corazón por el mundo. Han desaparecido los lloradores.” […]  La oración nocturna por ellos les traerá días de gracia y sosiego. Grita, pues no hay nadie para rezar por ellos. ¿Por qué es tan insuficiente vuestra oración de unos para otros?” […]

“Rezad unos por otros, con el corazón abierto y con lágrimas, con oraciones vivas. Yo, día y noche, intercedo por vosotros ante el trono de nuestro Padre. Como con un sahumerio invisible incienso para los que solicitan mi ayuda en sus oraciones.”

Oración de arrepentimiento:

Omnimisericordiosa, Soberana mia / Santísima Señora, Virgen Omnipurisima/ Teoengendradora María, Madre Divina,/ Mi esperanza única e indudable /No me desdeñes, no me rechaces, /No me abandones, no te apartes de mí / Defiéndeme, intercede por mí, / Escúchame, mírame, Señora / ¡Ayúdame, perdóname, perdóname, purísima!

No se trata tanto de las palabras como del estado espiritual con el cual nos acercamos a la oración y a la liturgia. Madre Eufrosinia siempre recordaba que sin arrepentimiento, por mucho que sepamos de memoria todas las oraciones no habrá ningún provecho.

Y el corazón puro reza con sus propias palabras y el Altísimo acepta su oración.

Resulta que el arrepentimiento y la compunción afectan las esferas profundísimas del corazón y él se desella. En cambio, el arrebatamiento, la admiración, el éxtasis rozan sólo las capas más superficiales del alma. Así que el arrepentimiento es más profundo que los estados extáticos pues los corazones pueden ser sellados mientras se experimenta el arrebatamiento, la admiración, la alegría… Los padres espirituales llamaban a este estado de la fe ilusión superficial. Es la alteración de la alegría verdadera de los santos que se alcanza después de muchas lágrimas.

El ungido esta llamado a arrepentirse por los pecados de todo el mundo como si estos fueran los suyos propios. Cuando Madre eufrosinia se arrepentía, se daba cuenta que lo hacía por todo el mundo y nombraba los pecados como si fueran los suyos. Sólo entonces la oración se acepta. Es una cruz pesada, pero sin ella la unción no tiene efecto, ni es útil.

El ungido se arrepiente por todo el mundo.
El sacerdote melquisedequiano por toda la ciudad.
Los rezadores nocturnos santos están llamados a arrepentirse por todos.

En nombre de toda la buena gente, pedimos perdón y misericordia para que los desastres manifiesten la misericordia desbordante de la Reina Celestial. Su lenguaje es solo amor, misericordia y bondad. Y si las desgracias y los sufrimientos vienen es solo para que podamos purificarnos de la impureza, inmundicia, pesadez y mal interiores.

Pedimos por todas las víctimas desdichadas de las pandemias, epidemias, enfermedades. Por todos los sufrientes, necesitados, enfermos, los que sufren siendo inocentes, por los condenados, encarcelados, los sin techo, los ofendidos, olvidados, desesperados…

Oración de consagración:

“ Madre Celestial, Sin ti no soy nada.  
Sin ti no puedo estar ni una hora.  
Sin ti perderé la batalla más insignificante.

Eres la plenitud, eres todo,   
eres mi vida, eres mi novia y Amor.

A ti te encomiendo mi vida hasta mi último aliento”

El mundo está en un desastre. Solo la oración puede impedir las desgracias y catástrofes irremediables.

Hoy en día la humanidad se encuentra  en un estado lamentable, sufre mucho sin entender la causa de sus dolores. La entrada al Reino de la luz se alcanza tras la aceptación de la cruz concedida desde lo alto. Mientras que las gozadas y placeres infinitos del mundo dirigen a una esfera infernal. Según muchas profecías y escritos apocalípticos, hoy en día el mundo vive la fase final de los últimos tiempos. Se está librando la tercera guerra mundial, la híbrida, biológica. Invocamos a la Generalísima Celestial en sus múltiples hipóstasis y claves de oro para que Ella purifique los aires con la fragancia de los jardines paradisíacos. Los virus y bacterias mortíferas son consecuencia del modo de vida universal necrófilo de la civilización, que desconoce los verdaderos inicios vivificadores y ha perdido el gusto de construir la vida.

La Madre Divina, en decenas de sus revelaciones en los ss. XIX y XX, habla sobre los tres días de oscuridad purificadores que esperan a la humanidad en vísperas de la iluminación, de la Nueva Edad de Oro. En estos tres días hay que proveerse de cirios, no dejar de rezar, estar de rodillas con los brazos extendidos hacia la Madre Divina. No aceptar dudas ni pensamientos malos, no asomarse ni mirar a ningún sitio, no comunicarse por el móvil, etc. Y la Madre Divina promete salvar a todos los que la aman.

A principios de los años 60, en el pueblo español San Sebastián de Garabandal, la Santísima Virgen dio tres avisos a la humanidad. El terrible tsunami en el Océano Índico, en 2004, fue el primero de ellos.

El mundo cristiano calla los mensajes celestiales de la Madre Divina por todo el mundo, a pesar de múltiples presagios y milagros. Desde el Kibeho africano hasta la Medjugorje yugoslava, en Italia, Polonia, América, Japón, Siria, Egipto… ¡cientos de apariciones y revelaciones! La Teoengendradora recuerda el estado trágico de la Tierra e indica las llave para la salvación.

¡ Debemos Leer las señales en el cielo, las calamidades están cerca y la Tierra está a punto de perderse!

La oración es por todo el mundo. La Madre Divina reza por nosotros en la oración nocturna así como la madre reza por sus hijos que duermen en la cuna. Hoy en día la humanidad duerme como un niño. El Altísimo llama a la oración. 

“¡La Tierra desde las alturas celestiales parece un gran desierto! Hay más espíritus malvados que vagabundean por ella que personas. Si no fuera por nuestra oración que ahuyenta a los demonios, el mundo ya hace mucho tiempo se hubiera vuelto loco y la gente habría desaparecido de la faz de la Tierra…” La Madre Eufrosinia 

Solo con oraciones celestiales no es suficiente. Hacen falta rezadores de la tierra , melquisedeques

La oración es necesaria como el aire para salvar al mundo.

 

Apenas hay oración en el mundo actual.  Sí, es una labor muy grande rezar, es la labor más generosa, más importante, porque el precio de este trabajo es grande. Se nos invoca a velar incansablemente, derramar lagrimas enternecidas. ¡ Realmente ésta es la oración mas escuchada y valorada por los cielos: cuando hay llanto ! ¡ Hay tanto por lo que orar…! ¡ Ojalá sean escuchadas nuestras peticiones..!

Elohim ha encadenado al mundo con un sueño horrible. Y sólo la oración (en particular la nocturna, ya que los brujos realizan sus trabajos por las noches) puede despertarlo. Hay unos pocos rezadores. Cada vela encendida vale su peso en oro. Los santos lloran —el mundo perece y no hay nadie que puede defender la tierra.

Por el éter se oyen millones de gemidos agónicos de los que están pereciendo en cataclismos y en las guerras desencadenadas artificialmente, de los martirizados en cárceles , manicomios…Los cielos bendicen rezar por todos ellos. Pedir por  las almas perdidas, por los abortados, por las madres-infanticidas que hacen abortos, por las madres solitarias, por los niños abandonados. Debemos rezar también por los presos (¡cómo sufren! ¡cuántos ilusionados, qué pecados más graves hay en las cárceles!) y por los enfermos. A veces, en los hospitales los tratan peor que en las cárceles. También por los recién fallecidos: las víctimas de accidentes, de catástrofes. Estas almas tienen una necesidad especial de oración. Durante decenas de años están en shock, incapaces de entender qué les ha pasado. Día y noche millones gritan al cielo: ‘¿Quién rezará por nosotros…? ¿Quién nos necesita? ¿Dónde está la Iglesia intercesora, la rezadora celosa?’.

Los cielos están dispuestos a ayudar a la Tierra pero se nos exige una pequeña participación, visto que ni siquiera la luz ni el amor pueden ser otorgados sin el libre consentimiento interior. La Diosa Virgen Madre necesita sus herramientas y recipientes terrestres, mediante los que se refleja Su actuación en el mundo.

Pedimos por la participación de todos los que se conectan con grandes orejas de elefante de su oído interior para hacer la oración común para la salvación de la Tierra de las catástrofes que se están desarrollando ya y que aún están por venir.

Oración al Padre/ Madre por el mundo:

Padre, Salva y diviniza, / Y lleva el mundo a las alturas / De Tus unciones inenarrables y puras. / De la magia del príncipe de este mundo, libera; /de sus infinitas trampas y quimeras. /Haz las unciones a los durmientes y su visión espiritual convierte / a Tus eternos castillos de beatitudes del Grial / indescriptibles, en los cielos y en la vida terrenal

Aquí la oración no debe ser apasionada ni “correcta” (mental), sino pasional, con el corazón abierto de par en par. Vivirla con todo nuestro ser interior. Cada sílaba tiene que ser ardiente y anhelada, pronunciando cada palabra adecuadamente, y tener en cuenta que cuando se tiene una buena articulación es la señal del Espíritu.

¡Anhelamos!

La fuerza y frutos de la oración

La oración es emanación de la eternidad. La oración es una elevación de la mente y el corazón al Padre del Amor Puro, la contemplación del Altísimo, la audaz familiaridad de la criatura con el verdadero Padre, el alma que está con reverencia ante Él como delante del Rey de la Vida misma, que da a todos la vida, el alimento del alma, la atmósfera y la luz que da ardor a la vida, la purificación interior. La oración purifica y reanima la mente, da luz a la mirada, gozo al espíritu, es el anillo de oro que une al devoto con el Altísimo.

En la oración con otras personas es importante comprender que se pierde alegría cuando no vamos al mismo tiempo, cuando cada uno tiene su tiempo y empieza a competir con el prójimo… Debemos esforzarnos por entrar juntos en la misma esfera, tener humildad y hacer esfuerzo por unirse al corazón del prójimo, así dejará de ser necesario empujar ni dirigir. Debemos buscar que se cumpla el misterio sagrado: unirse en un solo cuerpo oracional , en una sola voz conciliar donde todos planeamos y volamos ligeros cómo las aves.

La oración es enmienda de la vida, destrucción del temor a la muerte, es desprecio de los tesoros terrenales, deseo de bendiciones celestiales, incesante búsqueda de la misericordia que es el perdón del Soberano, un caminar delante del Padre Bueno.

La oración puede parar guerras, curar a enfermos, hacernos entrar en estados de sobreiluminación altísimos, también bajar a las profundidades de nuestra miseria con el único objetivo de ayudarnos a purificarnos y que de este modo podamos ver nuestros errores fatales, nuestros pactos con el mal, y así podamos afligirnos, arrepentirnos y pedir perdón sincero ante el rostro de nuestra Madre y Padre Celestiales.

Oración de nuevo nacimiento :

Soy Teoniño, acabo de nacer / y abro los ojos por primera vez  /  al mundo
hermoso de la teohumanidad y divinidad

Vamos a aprender a gustar cada palabra, gustar cada sonido. Es poco leer con el corazón, es poco leer sinceramente, aún es poco contemplar, y hay que aprender a tomar, gustar, entrar en el estado de éxtasis sobreiluminado.

El arte de expiar rezando pertenece a la madrecita Eufrosinia.

¡Cuántas personas se curaron gracias a las oraciones de Eufrosinia, cuántas hallaron la fe viva y vencieron tentaciones pesadas! Los endemoniados recuperaban la salud y los desesperados la fuerza para vivir y la esperanza. En el Salterio continuo mencionaba a cada uno varias decenas de veces, leía el Salterio por los difuntos, curaba en las fuentes… La gente se lo agradecía mucho, la visitaba a menudo, le daba todo lo que podía. A muchos curó de cáncer, de tuberculosis, de enfermedades gravísimas. Su oración fortísima era escuchada por el cielo. No hubo ni una vez que  Madre eufrosinia recibiera a una persona del mundo y no hiciera oración por ella y después diez postraciones.

Pero de nada valen las postraciones, el salterio, ni si quiera la catarsis, sin los sellos cátaros. Muchos intentaban hacer postraciones, pero sin los sellos de Eufrosinita, sin su pequeña zarza ardiente, no conseguían nada. Madre eufrosinia recomendaba a Juan de San Grial:

“Yo estoy contigo. Mi espíritu como si fuera la voz de la conciencia, va a velar para que cada hora te pongas a hacer postraciones o tres veces al día hagas ciento cincuenta. Aplica a ellas cualquier oración que esté bien para tu alma, dependiendo de tu estado.”

“Haz tres o cinco postraciones por cada uno de tus hijos y prójimos. El programa de las postraciones es infinito. La única preocupación es conseguir el tiempo para hacerlas. Mil postraciones es la norma al día para un paladín del mundo, para que, andando entre las guaridas demoníacas, preserve el Espíritu Santo Divinizador en su corazón.“

“Atreveos más con el Espíritu Santo Divinizador. Camina con él. Saca menos de los libros y más del Espíritu Santo, de lo alto. Constantemente invoca mi nombre y yo iré a fortalecerte.”   “No te permitas la relajación. Componte una regla oracional, aunque sea cortita. Si no puedes aprenderla de memoria, llévala en una libreta de notas. Escríbela con tu propia mano sin impresoras ni máquinas de escribir. La escritura humana tiene más gracia que los caracteres impersonales.”

“Mi bendición es:  o r a c i ó n   c a d a   3 – 4  h o r a s , a u n q u e   s e a   breve.”

¿ En qué consiste el milagro del anciano? En su capacidad de expiar a través de la oración, del Salterio, las postraciones u otros medios a una persona, que no puede con el peso del pecado y pide ayuda. Sofía de la Buena Providencia al parecer distribuye. A uno le es permitido pecar, y a través del otro se extingue su cáliz de pecados. No basta con las oraciones. Hace falta ASUMIRLO uno mismo. Habrá que sufrir por el alma, recibir los golpes que están destinados a ella. Los ancianos asumen conscientemente los cálices de otras personas. Tal es la solidaridad humana universal.

Eufrosinita no se separaba del Salterio por varias razones. Lo adoraba, usaba el Salterio para curar, entendía el efecto milagroso que tenía en los que necesitaban ayuda. Decía que si al rezar el salterio se menciona el nombre de un enfermo, el salterio actúa como un bálsamo sobre la dolencia, el dolor agudo pasa y la herida se cura.

La oración es eficaz cuando mencionas a alguien y un rayo de luz alcanza a la persona que está, incluso, a cien mil leguas de distancia.

La expiación por medio del rezo se diferencia de las notas entregadas en el templo para pedir ayuda oracional por su carácter excepcionalmente categórico: ¡ los pecados pueden ser borrados por medio de la oración y perdonados! La Iglesia esconde esto meticulosamente, pero los santos lo consideran como lo más importante.

Cuando experimentamos el dolor de otros de manera que nos sentimos movidos a pedir por ellos con el corazón piadoso, pidamos a la Madre Divina Alma Mater Dei Et Humani que tenga misericordia de ellos y borre sus pecados y pide con todo tu corazón que los perdone, de igual modo podemos pedir por la salvación y el despertar de otros como pediríamos por la nuestra. Si así lo hacemos, sin esperar nada a cambio, la Sabiduría de la Buena Providencia nos dará lo que necesitamos cuando menos lo esperemos.

Oración de petición:

Gran Madre Intercesora, / Amparo incondicional de los fieles / salva al mundo de los
Cataclismos / y guárdanos en las horas de la prueba /
En tu Corazón maternal confiamos  /  Madre más misericordiosa y previsora /
Nuestra guía hacia la luz de la vida eterna / y la civilización de los hombres buenos y puros. / AMMÍ

Muchos pueden rezar esta oración formalmente, y en este caso la oración no funciona. Hay que crear estas palabras, comprender que nosotros pedimos e intercedemos. En nuestro corazón tiene que imprimirse el grito, el dolor, la compasión por los sufrimientos de los terrestres, de los habitantes que están perdidos, que sufren, que mueren en las residencias, abandonados, huérfanos, condenados a muerte, enfermos de cáncer, de SIDA. Están todos presentes ante nuestra mirada espiritual. Los que están atrapados, drogadictos que ahora están muriendo, el hermano, que tiene una grave enfermedad…

Salvadora del mundo, salva al mundo.
Paz de la Reina de la Paz.
   PAZ.

Esta es una magnífica oración, muy sencilla y muy aconsejable para empezar y terminar con ella las reglas oracionales. Aquí otra variante:

Salvadora del mundo,/ Madre Divina de Bondad,/ Reina de la Paz, /Salva al mundo. /Protege al mundo. /Transfigura al mundo. /Paz.

Si cuando rezamos juntos lo hacemos durante unas cuantas horas y luego rezamos en nuestras casas nos puede alcanzar el cansancio, pero tenemos que no rendirnos ante estos estados, abrir brecha en lo interior y pronunciar la oración con el corazón crucificado.

Teoengendradora divinidad del orden mundial Superior, /Salva al mundo de la catástrofe la perdición y la caída.

¡Escudo y amparo!

Hay que crear la oración. Tenemos que estar seguros que ponemos escudo. No algún escudo virtual. Podemos estar rezando juntos unas centenas de personas pero no poner ningún escudo. Tememos que tener la seguridad absoluta de que ponemos escudo. Cuando pronunciamos las palabras se pone el escudo místico a todos aquellos por quienes rezamos. Hay que decirlo con rigurosidad y firmeza, como oficiales y guerreros del ejército de la Virgen.

¡Escudo y amparo!

Pronunciamos 3 veces:

¡Escudo y amparo! (x3)

Contra las flechas y los enemigos

El teomaterno e incondicional Escudo y amparo
Contra los venenos/ anatemas y maldiciones,

¡Escudo de la Divina Madre!

Escudo y Amparo De una incontable multitud de blancarabeleros, Cristos y teoengendradoras bogomilos, caballeros. De los buenos mundos y espíritus buenos. De los buenos panteones y dioses:

ESCUDO Y AMPARO!

“¡No dejes la oración! No esperes un escudo desde fuera. Solo te protege de las flechas el escudo que has elaborado tú mismo. Revelaciones, prédicas, liturgias… Cada una o dos horas reza, por muy difícil que sea, por mucho que se distraiga la mente. Y el enemigo retrocederá.”

“Reza hasta que recibas una señal interior: la oración es escuchada, aceptada. El escudo está puesto.”

“Si pasas varias horas sin oración (aunque estén dedicadas a trabajos espirituales), te quedarás indefenso invisiblemente. Espera entonces los ataques enemigos. Los malignos son astutos. Están de guardia mucho rato, como mosquitos en el techo. Con el espíritu malvado adivinador verán el punto débil y atacarán. Es importante que la luz no se apague. Entonces las huestes demoníacas no podrán atacar en la oscuridad y beber sangre. Para los espirituales no existe justificación para la ausencia de oración regular.”

“Para nuestros espirituales, como mínimo 2-3 horas de oración silenciosa sobreelevada absoluta al día, que lleva a la paz exterior ( 1 ) , interior ( 2 ) , bienaventurada ( 3 ) y eterna ( 4 ) .”

Qué es el Salterio y cómo orarlo

 

 

 

 

 

 

 

El Salterio tiene una historia sorprendente. Lo Primero (¡y lo más importante!) es que su autor es el mismo Cristo. Cuando visitaba a la Madre Divina en la Montaña del Ruiseñor durante su periodo de retiro, Minnelic Bonami se sobreiluminaba y Le cantaba en un arrebatamiento extático un himno dulcísimo e interminable de amor y consuelo. Era un placer verdadero para Minnelic Bonami cantar a la Diosa Virgen Madre, a la que deificaba y adoraba hasta la locura sagrada. El arca del tesoro de la lira del Salterio de Cristo Minnelic aumentaba aun más con cada visita suya a la Montaña del Ruiseñor. El canto de los salmos a menudo era acompañado por la música de misteriosos instrumentos musicales que fueron traídos literalmente de los cielos por los ammieles. Los discípulos apuntaban las melodías del salterio y las difundían —en pergaminos y de boca en boca— entre sus numerosos seguidores. Segundo, existía una multitud de variantes del Salterio. Había un número tan enorme de textos poéticos convertidos en salmos, que casi todos los discípulos-candiles componían su propia selección. A pesar de las diferencias superficiales de las versiones sálmicas, el principio unificador fue el amor extralimitado hacia la Madre Divina: ¡lo que las palabras no podían expresar!

El Salterio fue fundamento de la práctica oracional de los bogomilos. Se consideraba libro de cabecera de cada paladín caminante, obligatorio en su diaria labor espiritual. Podemos decir que El Salterio ha acumulado el conjunto de la gracia de los rezadores de la rama bogomila desde la creación del mundo. En sus páginas encontraremos las entonaciones de los cantores de salmos de la antigua Babilonia, Egipto, Partia, Palestina, Iberia. Con el oído sensible, podemos percibir las vibraciones de las esferas de los hesicastas de Éfeso, Athos, Cuevas de Kiev y Pskov…

Detrás del salterio terrenal hay uno inmaterial silencioso, el salterio del Reino; hay un tesoro en cada verso salteriano, no bastarán mil años para abarcarlos. En verdad es un libro de la eternidad.

No hay estado anímico que no encuentre su reflejo en el salterio y no hay pregunta que el salterio no resuelva. En él está la plenitud omniperfecta de la presencia de la divinidad. El salterio emana fragancias en todos los mundos y no es el libro preferido sólo de los hombres sino de toda la creación (de las aves, de los espíritus invisibles). El salterio está compuesto según las leyes arquitectónicas del Libro de la Creación, en él están cimentados los pilares de la sabiduría que conforman la base sobre la que se edifica la organización mundial.

Lo milagroso y extraordinario del salterio cátaro Bogomilo consiste en que el que lo recita, halla lazos peculiares con la Madre Divina, se hace un todo inseparable con Ella.

La consagración a la Diosa Virgen Madre se consideró desde siempre un misterio primordial del camino espiritual. Desde los tiempos antiguos, los pueblos sagrados de la Tierra consideraban oportuno, teniendo a la Madre Divina como suprema Divinidad, cantar gloria y honor a la Diosa adorada; esta era la razón por la que realizaban la lectura del salterio solar, ¡en un éxtasis de todo el día!

Madre Eufrosinia recordaba:

“¡Tened más esperanza en la Reina Celestial! Le está revelado mejor que a nadie qué es lo que necesitáis para vuestra salvación y vuestro camino.”

“La Reina guiará a todo aquel que extienda la mano pidiendo su ayuda, dándose cuenta de su impotencia y ceguera. Solo es importante tener esperanza sincera en Ella y pedirle de corazón en las oraciones nocturnas, arrodillado ante su imagen y con las manos extendidas en un gesto de petición oracional.“

Se puede leer el Salterio y el Evangelio de diferentes maneras.

Mucho depende del modo en que lo aborda el rezador. En la música y el contenido de las palabras, en sus armónicos verbales, hay encerradas perlas preciosa, que no tienen precio. Se necesita no simplemente leerlo, sino entrar en él  y vestirse con su música, para que se nos revelen sus sentidos secretos. Los modelos tradicionales farisaicos no aportan nada útil al espíritu. hay que leer con los ojos de un habitante del cielo. Durante la creación —¡y no la lectura!— del Evangelio viene el Cristo vivo.

Madre Eufrosinia dijo:

“El Espíritu Santo Divinizador os revelará la multitud de imágenes sobre como recitar el salterio. Sí, recoged los modos de leerlo en Egipto, en Grecia, en Rusia, en Europa, en América, como lo hicieron los eremitas y los paladines de diversas épocas. No se puede enumerar cada pueblo, cada comunidad. A cada persona que reza el salterio, el Altísimo le concede su propia imagen sobre como recitarlo. Unos leían cantando, otros repetían los versos, los terceros saboreaban el salterio silenciosamente, los cuartos cantaban antífona, los quintos los insertaban en los oficios de la Iglesia, los sextos en los cantos nocturnos y las procesiones de la cruz, los séptimos bendecían cantar el salterio de manera monotónica graciosa, otros de manera arrebatada y magnífica.” […] “Una vez en los cielos escuché el salterio, lo rezaba un paladín eremita en un idioma de Oriente, egipcio o antiguo árabe. El amiel que me guió, me traducía enseguida, aunque para mí era comprensible cada palabra. Tanto me deleitaba escuchando que no podía apartarme ni un instante. No escuché hermosura semejante al rezar el salterio en ninguna otra parte. Los amieles se han reunido volando desde las esferas celestiales para escuchar como reza el salterio aquel paladín.”

También recomendaba leer los salmos con una inmediatez infantil y alegrarse como si ellos se hubieran compuesto, ahora mismo, ante y para nosotros. De tener cada uno por separado en cada una de nuestras mesas de oración y a cada salmo prestar su propia y debida atención pues cada uno tiene sus propios misterios y sellos. 

”Ahonda en los salmos lo más profundamente, óyelos en las latitudes del Reino, léelos con el corazón y busca la repercusión en tu interior. No razones sobre su sentido y no busques los significados directos. La Madre Divina sugerirá, el amiel pondrá el sentido necesario en el verso leído. Deleita el oído y el corazón con el aroma de la oración. Alcanza el grado en tu interior en el que no quede sitio para nada excepto para el salterio, excepto para el mundo de sus versos penitentes, alabantes, escondidos y dolorosos. El corazón del rezador del salterio se convierte en un instrumento perfecto musical, en una lira en las manos de Cristo; y él aprecia tanto cada corazón, como el cantante su laúd.” […]  “Alcanza el grado en el que Cristo desee cantar en ti como en su instrumento musical. Dirige tu destino en hacerte la lira sonora que glorifica al Altísimo en todos los caminos. Alcanza el estado en el que los libros espirituales —sin hablar de los laicos— te parezcan secundarios, ya que no incluyen en sí nada nuevo que no hayas oído en el salterio. No hay nada más palpitante, emocionante, recóndito, que los versos del salterio.” […]

La anciana mirrofora decía que es aconsejable que el salterio se lea como antífona, la segunda voz transmite el eco del salterio, la antífona de los mundos. El espacio se abre, el salterio suena hacia el espacio:

“El salterio merece ser usado para llenar con él todo el día. Rezad el salterio en el retiro oracional y a dos (en antífona), cantadlo en el coro o a dos coros.“

“Si tienes dudas, no sabes la respuesta, no puedes resolver el problema, lee tu salmo predilecto y entra en el estado de la paz sosegada; el Espíritu Santo Divinizador te revelará la voluntad del Padre Celeste.” […]

“No busques sólo placer en cantar salmos. Ama también la cruz del salterio, de ella proceden las grandes beatitudes.“

“¡En el salterio continuado no dejes pasar ningún signo, sonido o palabra! Del mismo modo que ninguna palabra puede ser desligada o extraída del Libro de la Vida, tampoco puede serlo en el salterio.”

“Alcanzad con el salterio la beatitud con alegría incesante del corazón. Venced el desorden de los pensamientos transitorios, la tristeza y la auto compasión. Afina la lira saltérica y no la sueltes de las manos. Si tienes peso en el corazón, zambúllete en las aguas saltéricas y nada en ellas como el pez en el agua pura. El salterio está escrito para ti, para cada uno, para que seas consolado.” […]

“Vuestro sistema anímico es nervioso, sutil, pero también se sosiega con facilidad. Es suficiente una sola cámara del salterio para poder devolver la paz al corazón; y si con cada gloria recordáis la lista de todos aquellos a quienes amáis, por quienes rezáis y pedís al Altísimo, el trono oracional aparece alrededor del salterio vivo ¡Incluso la oración con pequeños intervalos alcanza el oído de nuestro Padre!”  […]

“La paz y el ritmo sosegado del salterio quitará la irritación sensual, las palabras bruscas, los movimientos del cuerpo sin sentido, los gestos vulgares, todo aquello con lo que se chocan los amieles (ángeles) impeliéndoles a alejarse. “ […]

“Valorad la importancia del silencio para el alma rezadora y protegedla de los rumores, de los ruidos ensuciadores. Llamad a la gente al salterio y a la oración, pero más al silencio que procede de ellos.”

“Con la oración del salterio, el Altísimo, no permitirá la tercera guerra mundial ni el incendio atómico, ni otras calamidades terribles. Muchos países, donde estén los rezadores, milagrosamente serán custodiados. Ahora ha llegado el tiempo de las ermitas oracionales. A través de ellos se llevará a cabo un apostolado mayor que el verbal.”

Qué amparo y qué ayuda vienen del salterio, lo sabe solo quien ha conocido sus verbos de boca meliflua. La anciana eufrosinia  obraba de modo correcto, por lo que no leía libros dogmáticos, históricos u otros. El Evangelio del Reino se le reveló desde lo alto, a través del salterio.

“Yo siempre supe que el salterio es el espejo del Libro de la Vida. Leí el salterio celestial. Lo leí en la eternidad. Compuse, a través de mi lectura del salterio, aquello que los habitantes del cielo están contemplando ante el trono de la Divinidad. Yo amaba el salterio y me quedaba perpleja ¿Por qué a los hombres no les está revelado el milagro del salterio? Sienten atracción por los libros laicos, espirituales, la patrística, pero nadie conoce la dulzura del salterio. Y agradecía a mi maestro Anfiloquio que me hubiera dado los sellos de la beatitud saltérica…”

“Este salterio te dirá más que todos los libros escritos después de la creación del mundo, y si vas a desdeñar el salterio no podrás conocer ni una centésima parte de lo que el Altísimo te quiere revelar.”

“La meditación divina sobre el salterio es tan ancha y profunda que introduce a los misterios eviternos de la Divinidad, que se revelan ya después del tránsito al mundo eterno.”

“Muchos misterios que la Santísima Virgen me reveló junto a los amieles en los cielos, yo los contemplaba leyendo el salterio, casi sin darme cuenta de ello se grababan en mi corazón. El salterio lleva a la esfera de la contemplación de los misterios perennes del Altísimo. Y en esto consiste su incomparable y gran fuerza.”

Oración de consagración:

Ahora te elijo a Tí, / ¡Oh, Madre Divina!, / Alma Máter Dei et Humani, / Reina Señora Diosa Virgen Madre, / en presencia de Tus sirvientes celestiales, /como mi Madre y Reina./ A Ti me encomiendo / y te dedico con humildad y amor/ mi cuerpo y mi alma,/ todo lo que soy y todo lo que tengo,/ te dedico todos los actos buenos/ de mi pasado presente y futuro./ Te otorgo el pleno derecho / de disponer de mí incondicionalmente /según Tú dispongas / para la Gloria De Dios Padre del Puro Amor, / ahora y para siempre./ Ammí


Hay muchos tipos de oración como habéis visto, muchas inspiradas por las revelaciones y oraciones que proporciona muy a menudo la Madre Celestial a padre Juan. Pero para los iniciados, el Trono de los Aires , quizás está asociado con la respiración. ¡Qué tan importante es..!

Los primeros ermitaños cristianos practicaban la oración junto con un ritmo especial de respiración. El silencio hesicasta está asociado con la oración respiratoria. El devoto, enfocado en la respiración correcta, encuentra la paz, la contemplación.

Existen diferentes técnicas de oración respiratoria. La característica que tienen en común es inhalar durante dos/ cuatro tiempos y exhalar durante ocho/ doce / dieciséis… Se restaura así el pulso, la sinritmia del corazón, se calma el interior… Entre una inspiración corta y una larga expiración, se esconden los grandes misterios del universo.

¡Oh, Sagrada Atalanta!(inspiración)/ La teocivilización del Padre y Madre amantes. (expiración)

Paz clara, paz clara, paz radiante (inspiración) / El consolamentum atlante (expiración)

El santo estar bienaventurado (inspiración) / El tesoro de Minné Sagrado (expiración)

Adorando divinizo. / Me transubstancio y transfiguro./ PAZ

En la nube de la gracia/ Paz y sosiego de la Madre Divina

El corazón inmaculado/ la mente pura del Teoniño

Padre, salva y diviniza. / Convierte al mundo./ Paz

TODOS LOS QUE DESEEN APRENDER LAS ENSEÑANZAS Y PRÁCTICAS DE LA ESCUELA ESPIRITUAL DE JUAN DE SAN GRIAL ESTÁN INVITADOS A NUESTRAS ACTIVIDADES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Con la ayuda de nuestros compañeros y guías espirituales, usted puede aprender la práctica de la catarsis, la metanoia, el ayuno, la meditación, las postraciones espirituales, las abluciones curativas en fuentes sagradas, además de gran variedad y diversidad de oraciones, tales como la oración plástica con movimientos corporales, la oración contemplativa y respiratoria,  oración por las almas difuntas, oraciones exórtica-catárticas que ayudan a cortar y borrar los pactos con el mal, oraciones de arrepentimiento fructífero que liberan al alma del pecadocentrismo de la religiones, oración de glorificación a las divinidades bondadosas y mártires anónimos y también oraciones de alegría que dan gran inspiración y felicidad para el alma.

Queridos amigos os invitamos siempre a participar en nuestras oraciones en nuestros centros y comunidades espirituales, podéis encontrarnos en Facebook Cataros Oficial y en las webs  www.asociacioncatara.comwww.cataros.org. También recordamos que tenemos dos importantes libros de revelaciones de la Madre Eufrosinia: Madre Eufrosinia, la guía del nuevo catarismo” y “ Las puertas inefables de la acumulación de Espíritu”, algunos fragmentos del presente artículo los hemos extraído de ahí.

Terminamos nuestro documento con dos de la principales oraciones de los buenos templarios.

Omnimisericordiosa  / Soberana mía  /  Señora Bienamada  / Diosa, Virgen, Madre  /
la Inmaculada Concepción  /  la Liberación de la maldición  / Gloria Gloria a la Madre del Puro Amor

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¡ Alégrate María Nueva, /colmada de gracia inefable, / Grandísima de las grandes,  /Reina, Señora, Diosa , Virgen, Madre! /La inmaculada Concepción, la liberación de la maldición / Glorificad, Glorificad a la Madre del Puro Amor.

Cada palabra aquí está llena de sentido único y muy valorado. Es una oración muy difícil, hay que iluminarse en un éxtasis sobreelevado y al mismo tiempo renunciar a la maldición.  Aquí hay éxtasis y al mismo tiempo hacemos exorcismo. En este mismo momento nosotros nos curamos de todas maldiciones: mal, rencor, magia, orgullo, usurpación, mammon, lujuria, hipnosis, mentira, histeria, espíritu ancestral familiar, etc..Rezando de verdad podemos curarnos de la enfermedad incurable.

Glorificad, glorificad (x2) En esta última parte exclamamos para toda la humanidad, invocamos a toda la humanidad, y nosotros nos dirigimos a todos los que escuchan nuestro éter, que participan en nuestro éter.

¡ Glorificad, glorificad, a la Madre Divina !

Y otra variante de esta oración: los celícolas nos invocan, “glorificad, glorificad” y nosotros respondemos:

¡Glorificamos, glorificamos a la Madre Divina!

Os abrazamos.

 


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