El catarismo y la victoria sobre el miedo a la muerte.

Administrador

9 marzo 2019

 

 

 

Hoy en día el miedo a la muerte nos amenaza consciente o inconscientemente. Siempre encuentra una puerta por donde entrar en nuestra mente, atemorizarnos, robar la paz y la alegría de nuestro corazón. Hoy despedimos a un ser querido, mañana nos despiden del trabajo, nos quedamos sin nada…, al otro nos amenaza una enfermedad.

 

¿Por qué sufre el ser humano este miedo tan grande? Primero tenemos que saber que no es la muerte lo que más atemoriza, sino el propio miedo a la muerte. Los cátaros sabían que el miedo a la muerte se aceptaba durante la vida, bien por el desconocimiento del más allá; bien por los traumas que la persona recibe durante su vida; la falta de respuestas profundas para el alma y sobre todo la gran pérdida, la desconexión y el olvido de la fuente de la vida eterna, el Padre y la Madre del amor puro, los que engendran las almas por el exceso del virginal amor, llamado Sagrada Minné.

La existencia del hombre pasa bajo el signo de la muerte: “Todos mueren, por lo tanto yo también moriré…”. El miedo a la muerte domina sobre la naturaleza humana y permite manipularla convirtiendo al homo sapiens en un esclavo.
Los terrestres están usurpados mediante miedos. “La muchedumbre debe estar llena de miedos… ¿para qué? Para manipularla: insuflando miedos colectivos se puede jugar con sus instintos. Es la magia y la hipnosis de la televisión, los mass media, las leyes, ideologías… y poco a poco… el temor.

Atrapados en el orden rutinario de este mundo nos desvivimos por cumplir sus normas y un poco más “por si acaso”, para poder “triunfar” o al menos asegurarnos una cierta seguridad-comodidad o garantía de algo, pero sin saber exactamente el qué.

Las experiencias místicas y el mundo espiritual, el diálogo con la divinidad… son consideradas hoy en día como destinos exclusivos de una élite de santos y unos pocos pastorcillos afortunados. ¿Para qué hacer hazañas si no podemos cambiar? Si nos espera la muerte y no podemos desprendernos del pecado original…Todo esto sume al alma en la desesperanza y el ser humano sufre con ansiedad, intentando paliar esta angustia con sucedáneos: internet, restaurantes, políticas, prácticas espirituales sin frutos consistentes… Pero nada realmente funciona porque no le llevan a conocer su origen verdadero, su arquetipo, ni respuestas a la elevada razón de su existencia en la Tierra.

 

El miedo a la muerte tortura hasta que no se instaure en la persona la perspectiva real de la inmortalidad. Mientras esta no se haga real, al hombre le torturará el miedo a la muerte.
La victoria sobre los miedos, dará la victoria sobre las enfermedades y después sobre la propia muerte.

Desde la visión gnóstica, la muerte resulta ser una etapa para superar la basta naturaleza material del hombre.

La rapacidad materialista surge a causa de que en la mayoría de la gente no existe alternativa a la visión de otros mundos bondadosos. Ya que si no hay alternativa pues, “vamos a conquistar rapazmente cuanto más podamos de cuanto sea posible”.

 

La práctica del catarismo ofrece un camino práctico, arquetípico, heredado de ancestrales culturas buenas y puras que han existido a lo largo de la historia de la humanidad, con frutos reales para vencer los miedos y el orden de este mundo. Abriendo la mente al Buen Universo  de “Arta” con sus Estatutos Originales “no de este mundo”, recuperando la conciencia divina con la gnosis sobreiluminada, entrando en diálogo con los puros de corazón… Poco a poco se despierta el ser solar en nuestro interior, el que no tiene miedo porque es inmortal, el que escucha la voz de la Sabiduría divina, el que con ojos de adoración a su prójimo diviniza… Se abren los tesoros del Univérsum Solar en el interior. ¡Ningún miedo! El miedo a la muerte es el mal y se vence con la bondad superante, la fraternidad y la ausencia de rencor.

Queridos amigos, ¡os invitamos! a conocer nuestra cultura, filosofía de vida, acercaros a nuestras actividades, convivencias, congresos y vosotros mismos podréis experimentar cómo se curan los traumas de vuestro corazón, se desvanecen los miedos, sonreís con la alegría perfecta de los cielos más altos… Os invitamos, aquí y ahora, ¡a entrar en las esferas de la Teocivilización!

Padre Juan: “No hay muerte, hay dormición. ¡La muerte es el triunfo del amor! Minné no simplemente vence la muerte, sino que en el momento de la transición concede la beatitud especial. Mediante la dormición el prójimo se hace más cercano: esta es la esencia del CONSOLAMENTUM CÁTARO”. “La Verdad y el Amor pueden vencer el tiempo y la muerte”.

 

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3 Comentarios

  1. victor

    la muerte es el inicio de una nueva oportunidad para seguir progresando espiritualmente, para seguir aprendiendo EXAMINANDO TODO ,RETENIENDO LO BUENO Y ABSTENIENDONOS DE TODA COSA DE MAL; Guiados por la enseñanza de JESUCRISTO

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  2. Francisco Claraso

    he leído varios de vuestro documentos, aparentemente muy interesante, pero creo que estamos muertos en vida, y tenemos que volver a nacer para entrar en el reino de los cielos (jesucristo), por esto hay que mi buscar en nuestro interior para conocernos y una vez conseguido llegar a Dios a través de nuestro espíritu.(gnosticos antiguos, San Juan, evangelio de Tomas, de Felipe Etc, incluso San Pablo)
    Toda la filosofía de la religión es buena, lo que no es bueno son los teólogos que la interpretan y socializan el mensaje de Jesús, en definitiva han manipulado la filosofía desde el origen, por intereses personales y espúreos. .
    Estos teólogos parten de que Dios nos hizo a su imagen y semejanza, pero no es cierto, cuando han visto a Dios?, pàra saber como es su imagen, Dios no tiene imagen!, la verdad es que han sido los teólogos, los que consideran que estamos hechos a su imagen y semejanza.

    Francisco

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    • Alexandria

      Saludos Francisco, gracias por comentar.

      Es cierto que debemos volver a nacer pero espiritualmente, desde lo alto .

      No entendieron los judíos a Cristo cuando les dijo: es necesario nacer de nuevo. Quedaron perplejos: ¿Cómo es eso? ¿Entrar por segunda vez en el vientre de la madre?

      ¡¡¡No en el vientre de la madre terrenal, sino que es necesario entrar en el Seno de la Madre Celestial para nacer de nuevo!!!

      Respecto a su comentario sobre la imagen y semejanza decirle que a traves de Juan de San grial sabemos que en los mundos supremos no hay antropomorfismo, no hay rostros humanos. Las divinidades no se manifiestan a semejanza del hombre, pero por ejemplo, sí en una flor o en aves sol, pavos reales…Y los ungidos,Cristos, al descender de allí a la tierra, toman el aspecto del ser humano: cuerpo humano, alma humana…dado que la conciencia de los terrestres es antropomorfa. Sin embargo sabemos que el aspecto habitual del Homo sapiens es propio solo de la civilización actual terrenal.

      Por ejemplo, nos hemos acostumbrado a que los santos tengan caras humanas. Dios Padre, Cristo, Buda, generalmente son representados también como gente terrenal. Así, dado que la espiritualidad europea es antropomorfa se suele ver el mundo celestial a imagen del humano pero sabemos que la Divinidad es muchísimo más que todo eso y que se escapa del entendimiento y limites de la conciencia humana.

      Sin embargo, a lo largo de la historia la Sabiduría Divina ha ido adoptando muchas veces la imagen antropomorfa como una manera de hacerse más cercana al hombre. De está manera el ser humano tenía la posibilidad de ir recobrando la visión clara y de unirse mas y más con la Divinidad.

      Y es que si el hombre es la imagen y semejanza de la divinidad, es un
      dios. Una imagen es un dios en potencia. Una semejanza es un dios manifestado. Hoy anda siendo una imagen, mañana, como una semejanza. Así será la Edad de Oro.

      Reciba un cordial abrazo

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