El Misterio del Hombre como Divinidad

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19 septiembre 2018

“Los cátaros son un amor loco, una grandísima revelación y derramamiento del amor. Una nueva mirada al hombre: limpia, purificada, tal como es él en los ejemplares perfectos, ante la mirada perfecta de las fuerzas celestiales.” (Juan de San Grial)

 

No existe valor mayor que el Hombre 

 

No existe valor mayor que el hombre. Es una perla inapreciable. Por amor a él, el Padre envió a su Hijo al mundo. Y el Hijo amó tanto a sus discípulos que les entregó su tesoro más valioso: la Madre de Dios, la Novia Divina, fiel a Él hasta el final.

 

El Padre ama tanto a la humanidad que nos da el camino de la divinización: en apariencia somos mortales pero en lo interior conservamos la inmortalidad, convirtiéndose la muerte sólo en una parte de la experiencia terrenal como paso para convertirnos en divinidades.

 

Por eso hoy en día el objetivo de los cátaros es unir a la Divinidad con el hombre, para devolvernos nuestro estatus arquetípico original: el teohombre.

 

El origen del Hombre

 

Antiguas culturas que confluyeron en el zoroastrismo y catarismo hablaban del nacimiento del primer hombre Adán-Kadmón, anterior al Adán bíblico: el Hombre-Solar.

 

Buscando la multiplicación del amor divino el Padre derramó la última gota de su pasional en el Seno Inmaculado de la Madre, e inmaculadamente nació el teoniño.

Más hermoso que los ángeles, el niño divino tenía las cualidades de sus padres en un nuevo ser, la humanidad. Y su misión era grandiosa: a través de la experiencia humana con la cruz solar de la vida, conocer el amor Minné (más alto que el celeste) y glorificar al Padre en el Universo.

 

Lucifer, el orgulloso, estaba lleno de odio en contra del Padre. Y enseguida se llenó de rencor hacia el ser humano, pues envidiaba la adoración que sentía el Padre por él y el hijo hacia el Padre, y vio el peligro de su presencia: ¡sería su fin!, ¡no uno, sino millones de los Cristos potenciales!

 

El muy astuto conocía bien el lenguaje divino, con los compuestos de la serpiente mimetizadora sabía cómo hacerse pasar por lo que le convenía…Y así fué capaz de realizar lo que los cátaros llaman *“El remodelado de adaptación. Remodeló el interior y el exterior del ser humano a su imagen con sus artimañas, ya que el ser humano era inocente y confiado y cayó en la red de la araña. El impostor haciéndose pasar por enviado del Padre, logró extraer compuestos divinos del hombre e insertar otros compuestos mortales, convirtiéndolo en un ser mezclado. Su corazón desde entonces se debate entre la luz y la oscuridad.

 

El Teohombre y el hombre-dios

 

Cuando decimos que alguien es “muy humano” o que hace una labor “humanitaria” nos referimos a buenas cualidades tales como la misericordia y compasión, el servicio desinteresado, la alegría en entregarse y esforzarse por los demás. En este lenguaje sigue la huella del conocimiento auténtico del hombre como un ser bueno. Pues en origen él era divino y su misión es aún más alta: el descendimiento a la tierra a pesar de todo es visto con los ojos de la  Buena Providencia no como algo fatal sino como la gran oportunidad para ascender aún más alto en la escalera de la divinización.

 

Entonces no todo está perdido, aún somos capaces de reconocer al ser humano como originalmente bueno.

 

Muchas personas se preguntan cómo es posible el estado corrompido de la sociedad, cómo es posible monstruosidades como asesinatos, violaciones y guerras. Y se deprimen pensando que este mal forma parte de la esencia humana. Necesitamos comprender que la naturaleza del hombre ha sido alterada, y por esto ahora estamos tan descontentos con el estado de la sociedad y de la Tierra. Pero este no es el origen ni el destino del mundo.

 

Es un error adscribir lo oscuro al ser humano: corrientes filosófico-religiosas que consideran que todo lo malo viene del hombre (como el pecado original incorregible) están en un error que encierra al ser humano en un callejón sin salida, pues con esta perspectiva no podrá cambiarse y no conseguirá ver el tesoro inapreciable que hay en el interior del prójimo.

 

Por otro lado, la visión de la “nueva era” afirma que el hombre es perfecto y divino tal y como es con luz y oscuridad, realizando así la misma condena: aceptar lo malo que hay en uno como que también es de dios, obliga a pasar por la rueda del karma-samsara como un hamster en su rueda giratoria sin poder jamás librarse del mal ni profundamente cambiar. Y si el interior del hombre no cambia, la Tierra no se podrá cambiar.

 

La Tierra está destinada a brillar como un nuevo sol para el Universo, y sólo el conocimiento de la divinidad auténtica y la comprensión de que el hombre es la divinidad potencial, dará el impulso para cambiar la conciencia, hacerse TEOHOMBRE e instaurar la Nueva Hiperbórea Solar.

 

Para quien quiera profundizar sobre el misterio del hombre como divinidad, os invitamos a leer “Divinamentum, la divina permanencia de la divinidad en el hombre” y los libros de seminarios de Juan de San Grial. Y os invitamos a conocer personalmente la viva escuela de divinización del catarismo actual.

 

Abrazos solares.

 

 

Para quien quiera saber más sobre el concepto “el remodelado de adaptación”:

 

  • Conferencia:

https://www.youtube.com/watch?v=47BuFOVI5n4

 

  • Programa de radio:

https://www.youtube.com/watch?v=5Fb6xp3kcQw

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