Las ‘buenas mujeres’

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26 febrero 2018

En 1147, Éverin, un monje de la abadía de Steinfeld, dio testimonio acerca de una particularidad interesante del movimiento cátaro: el notable protagonismo que alcanzaron las mujeres en todos sus niveles, en contraste con lo que ocurría en la Iglesia católica oficial.

Los registros medievales contienen muchos ejemplos que ilustran el interés y la atracción de las mujeres occitanas por el catarismo. Muchas de ellas acudían a las prédicas de los ‘buenos hombres’, otras iban mucho más lejos y se hacían miembros de las comunidades cátaras. Así, hacia el año 1200, las mujeres de la aristocracia de Carcasona y de Tolosa, mujeres casadas, viudas o solteras podían entrar en la Iglesia cátara como ‘buenas mujeres’.

Cada iglesia o diócesis cátara se componía de comunidades separadas de ‘buenos hombres’ y ‘buenas mujeres’. Estas comunidades vivían en casas bajo la autoridad de un ‘anciano’ o una ‘priora’, responsables de su comunidad. Ciertas poblaciones destacan por haber tenido gran número de casas con ‘buenas mujeres’ como por ejemplo Mirepoix con cincuenta casas y Villemur con cien casas, ambas poblaciones en la región de Toulouse.

Al ingresar en una de estas casas-comunidades, la ‘buena mujer’ seguía un período de preparación —que podía variar entre varios meses y tres años— en el que aprendía los buenos estatutos de la pureza y de la verdad. Durante la ceremonia de consagración, el consolaméntum (el consuelo del Espíritu Santo), tanto la ‘buena mujer’ como el ‘buen hombre’, daban sus votos de virginidad y de misericordia, de ascetismo y pobreza, de abstinencia de alimentos carnales, de leche y sus derivados. Además, las iniciadas podían practicar ayuno durante cuarenta días tres veces al año.

Las casas cátaras estaban muy lejos de ser conventos de clausura. Situadas en medio de las ciudades estaban abiertas a la sociedad y participaban de la vida social de la época: constituían verdaderos talleres especializados en una profesión u oficio como tejedores, curtidores, etc. Otras casas servían de hospicio para los viajeros y los pobres o bien de hospital para los enfermos.

En el ritual cátaro occitano, redactado en torno a 1250 se decía: ‘Este santo bautismo (consolaméntum) se ha transmitido de ‘buen hombre’ a ‘buen hombre’ hasta hoy, y la Iglesia de Dios lo conservará hasta el fin de los tiempos’. Belíbaste, el último ‘buen hombre’ que murió en la hoguera en 1321, afirmaba que ‘este sacramento se ha transmitido igualmente de ‘buena mujer’ a ‘buena mujer’ porque hay ‘buenas mujeres’ como hay ‘buenos hombres y uno puede salvarse tanto por ellas como por ellos’.

En los tiempos de persecución del catarismo, sobre todo a partir de la creación de la Inquisición, muchos testimonios informan de la vida errante y clandestina que llevaban las ‘buenas mujeres’, temiendo en todo momento ser denunciadas. Igual que los ‘buenos hombres’ ellas también iban siempre en compañía de una ‘socia’. En su vida errante podían acudir a la casa de algún miembro de la familia y ‘bendecir el pan’ antes de cada comida. Del mismo modo las ‘buenas mujeres’ como los ‘buenos hombres’ recibían el saludo ritual o melioraméntum, triple inclinación y triple demanda de bendición que los creyentes solicitaban al encuentro de los cátaros. Los inquisidores llamaban a este rito la ‘adoración de los herejes’. Los últimos ‘buenos hombres’ llegaron a afirmar que ‘todas las almas son buenas e iguales entre ellas y que el diablo había sido el responsable de la diferencia entre ellas cuando fabricó los cuerpos’.

 

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2 Comentarios

  1. Danna María

    Hipóstasis paterna e hipóstasis materna, hipóstasis de caballero e hipóstasis de caballera… hipóstasis o manifestación femenina y masculina de una misma esencia, la divina. Por lo que todo el conflicto que separa en la actualidad a mujeres y hombres está basado en ideales «superficiales» y engañosos nacidos de la discordia y la separación, y no de razones profundas por las que tengan que seguir debatiéndose.
    «Divide y vencerás», entre nosotros este lema ha causado la colectiva necesidad de vencernos los unos a los otros, guiados por razonamientos y dogmas, no por estatutos universales de conciliaridad, la búsqueda de solucionar los problemas con buen espíritu, como antaño sucedía en las civilizaciones y pueblos que ensalzaban los valores del ser humano como dones divinamente humanos.
    La lucha de género no es distinta de la lucha entre estados, entre religiones, entre poderes… es más bien otra forma de propagar el mal y hacer la guerra contra el bien.
    Podemos dar muchos argumentos para defender a las mujeres, los mismos que para defender a los hombres, y a los niños, y a los ancianos y a los animales, pero la primera que debe ser defendida y restablecida en nuestro diálogo, si queremos avanzar, es La Madre Divina, porque Ella ha sido la negada durante milenios, y las consecuencias para la mujer y para el hombre han sido perder el rumbo y la guía de su Sabiduría, y con ello, perdimos la paz y el modelo de vida a seguir, nuestro arquetipo e ideal.
    Por esta razón los cátaros valoraban de igual modo a la mujer, porque ellos conocían a la Madre de la humanidad. ¿Sabes quién es tu Madre?
    Si el mundo la aceptara volveríamos a ser una gran familia de hermanos bien avenidos, donde no haría falta recordarnos que todos somos igualmente importantes.

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  2. Rene Armando Murillo, Sr.

    Me siento tan inspirado, tan emocionado con la teoria religiosa Cátara ó Albigence. Tengo cinco libros sobre este tema, (Cátaros). Cuando los leo me dan ganas de llorar, pero me abstengo de hacerlo, pues dicen que los hombres no deben de llorar. Como resultado de esa lectura, he tenido muchos sueños de mis vidas pasadas ó encarnaciones pasadas. Me pregunto… ¡¿no seré un reencarnción de algun Cátaro?!

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