El camino del amor presupone el trabajo interior espiritual y el heroísmo. El camino del amor podría servir como tentación. 

Independientemente del cáliz pesado, de los pactos, de los lazos con el príncipe de este mundo, independientemente del grado del conocimiento del mal, el devoto está llamado al heroísmo a lo largo de toda su vida. Y ¿cuántos son los que quieren el amor fuera de la cruz de la vida, fuera del trabajo, de la hazaña del devoto? Ellos mismos son una tentación. El camino del amor para ellos es una tentación total.

El camino del amor es el más difícil, el más arriesgado, el más complicado y provoca miedo porque no hay ninguna garantía de que conseguirás tu objetivo, siempre está el riesgo de caer, de no poder llevar la cruz de la vida, de no poder distinguir el espíritu malo, está el riesgo de traicionar, de romperse bajo el peso de las fuerzas oscuras. El Gran Enemigo es listo y tiene una gran experiencia, ya ha desviado del camino espiritual a miles de devotos. Ha robado las coronas y las recompensas, las beatitudes, los tesoros que estaban preparados para los devotos, para los héroes.

Por otro lado, el camino del amor es el camino de los recién nacidos, los bebés espirituales abiertos, brillantes y que se unen. Aquellos que como un niño inocente son capaces de pegarse a la fraternidad verdadera, seguramente vencerán y serán coronados. Es importante comprender que al elegir el camino del amor, el devoto tiene que manifestar su estado de preparación para un trabajo interior sobre sí mismo de 24 horas. El camino del amor es la práctica espiritual para toda la vida. Desde el momento de la aceptación de la imagen, del nuevo modelado y hasta el último suspiro. Este es el camino del amor.

El camino del amor presupone las crisis espirituales, a veces inesperadas, fuertes, duras, de fuego que arde y quema, que desenmascaran en nosotros la impureza interior. Si nosotros nos entregamos al Espíritu Clarosanto para que nos modele de nuevo, con dignidad pasaremos todas las crisis. Y si nosotros nos rebelamos contra el Espíritu Clarosanto adorador y divinizador, violamos las leyes de la Sabiduría universal. Las crisis pueden ser más largas, y llegará después una caída y la pérdida de la gracia, de los dones, de los prójimos, y el regreso al orden de este mundo.

Cada uno de nosotros tendrá que pasar por la práctica de quemar los programas fatales terrenales, independientemente de si el programa es bueno, pero este igualmente es tentador y siempre será malo. En cada etapa de la vida se conectan los sistemas zodiacales y se activan los programas fatales.

Invocamos a no traicionar el camino del amor. Aguantar hasta lo último, hasta la última victoria. A pesar de la necesidad de aplicar muchos esfuerzos superando enfermedad, dolor, debilidades, malestares, pasando crisis pesadas, NO TRAICIONAR. No permitir el apagamiento y enfriamiento del alma, el modo de vida pancista, sino seguir con la vigilia espiritual, la sobriedad espiritual, observar y vigilar que la vela interior arda cada día más y más,  para que se multiplique la fuerza espiritual de la cruz que se acumula, que se multiplica con nuestra entrada en el pasional diario.

Juan de San Grial, que ha alcanzado elevadísimos escalones de la escalera de la divinización, que está en los cuerpos inmortales solares que derraman mirró, se nombra a sí mismo como un iniciado, un devoto iniciado. Él dice: cada día empiezo desde cero, con la hoja en blanco. Como si fuera la primera vez. Él considera cada libro escrito como el primero, como si fuera la primera vez que abre su boca. Cada obra musical y todo que sale de su corazón para el ungido es como por primera vez y de nuevo. ¡Oh!

¡A pesar del escalón que hayas conseguido ya, a pesar de los dones alcanzados, a pesar de ser reconocido, pensar en considerarse a sí mismo como un niño espiritual recién nacido, el teoniño!

 

El material es de la enseñanza cátara: enseñanza

 

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