Los valores son principios que dirigen nuestra vida y determinan nuestras acciones, así como nuestras relaciones con otros seres humanos, con los animales y con la naturaleza. Por valores entendemos cualidades propiamente humanas que se pueden cultivar cada día y permiten que lleguemos a ser mejores personas, y, a fin de cuentas, ¿no es esto lo que anhela nuestra alma? Son cualidades que revierten en el comportamiento y guían nuestras elecciones; por ejemplo, la elección de adorar al prójimo, que a la vez contribuye a unir a la humanidad en un solo corazón.

 

Como bien sabéis, el catarismo es una corriente espiritual que en la práctica se convierte en una forma de vida, y como tal, se puede definir y entender en función de los valores que compartimos. ¿Cuáles son pues estos valores?

 

Los valores cátaros: los pilares de nuestra espiritualidad.

 

Uno de los valores que más nos definen es la Pureza: un concepto hoy degradado y prácticamente olvidado. Pureza de pensamiento, de expresión, y pureza en los actos. Adquirirla requiere un esfuerzo constante, pero a cambio obtenemos libertad verdadera y un cambio interior que se ve reflejado en lo exterior. En nuestros tiempos es necesario, más que nunca, reivindicar este valor, pues su contrario es lo que hoy domina en todos los ámbitos: la mezcla. La mezcla de la verdad y mentira, del amor y odio, de la bondad y maldad, etc. Una mezcla que crea confusión general y neurosis en las personas.

 

Y de la misma forma entendemos como imprescindible la Bondad, no sólo como meta de nuestro crecimiento espiritual y personal, sino para recuperar lazos fraternales fuertes y duraderos. Ahondamos en el conocimiento de la Bondad porque sabemos que la multiplicación del bien vence el mal interior y exterior.

 

Y ya que hablamos de relaciones humanas, debemos mencionar la Fraternidad. No se entiende el catarismo sin Fraternidad, una gran familia, como hermanos que somos. Nuestro prójimo es nuestro hermano, y a través de la Fraternidad se realiza nuestro cambio interior. Relaciones basadas en la unión, la conciliaridad, la transparencia, la visión a través de los ojos del prójimo, la apertura de corazón, la paciencia y misericordia… En fraternidad, allí donde hay corazones unidos con intenciones puras, actúa la Sabiduría. Cuando se dan estas condiciones se crea un espacio (un mundo) lleno de armonía, paz y belleza que enternece los corazones.

 

Los cátaros también valoramos la humildad y creemos en el servicio desinteresado al prójimo: de hecho el servicio si no es desinteresado no es servicio, pues no alcanza el objetivo de proveer consuelo o proporcionar ayuda a quienes la necesitan y cuando la necesitan. Si servimos con algún interés personal, incluso aunque fuera para calmar nuestra conciencia, o con la idea de conseguir algo a cambio, no habrá servicio. También creemos en la Humildad, nos sentiremos más cercanos a las personas que nos rodean y a las que queremos, si vivimos sin artificios.

 

Así mismo, vivimos con Sobriedad y con Serenidad: no es necesaria la expresión extrema de emociones, sino más bien una vida equilibrada, aunque plena en Alegría. Se trata de una alegría espiritual que nos da la tranquilidad de admirar más al prójimo que a nosotros mismos, de trabajar desinteresadamente, de recuperar la Inocencia perdida, y a la vez la Valentía de luchar contra el Mal para vencer.

 

En el camino de la valentía, encontramos el Coraje y la Entereza que nos unen en corazón a otros guerreros en busca del Amor puro, el amor Minné; se vuelve entonces necesario elevar la Lealtad y cuidarla, porque no estamos solos en esta batalla y porque es de gran importancia ser leales y fieles a los hermanos que nos ayudarán a ganar. No puede haber resquicios, el Bien debe ser protegido.

 

Hombres y mujeres en búsqueda de la perfección: la perfección como seres humanos, la perfección de las almas; perfección que aliviará la angustia del alma solitaria y nos acerca a nuestra Madre Divina, a quién como hijos  deseamos asemejarnos. Nuestra Madre perfectamente pura, buena, amante, sabia y misericordiosa. Madre de la Humanidad.

Estos son los principales valores prácticos del catarismo, que para nosotros son una realidad. Los comprimimos en palabras con el anhelo de llegar hasta vosotros, de que nos conozcáis. Durante la lectura de estos párrafos, habréis comprobado que no son muy diferentes de los que cada uno desea para su vida, así que este escrito podría servir como reflexión y punto de partida hacia un mundo mejor. No hay nada que nos lo impida salvo nosotros mismos.

 

 

 

Pin It on Pinterest

Share This