La práctica cátara, pese a tener las llaves de una sabiduría profundísima, no está enfocada a la evolución racional, al intelecto o la gnosis. Tampoco necesita de un lugar o condiciones concretas, ni objetos especiales para su realización. La práctica cátara no está vinculada a nada exterior.

Así, los padres solovkianos se purificaron hasta convertirse en cristos verdaderos encerrados en campos de exterminio y experimentación soviéticos, donde la espalda de un hermano arrodillado en el hielo se convertía en un altar sagrado, y una lata de guisantes oxidada en el mismísimo Santo Grial.

Sólo esto, ya es algo que rompe esquemas de todo lo conocido con anterioridad. Partiendo desde aquí podemos ver que la ritualidad y la superficialidad desaparecen por completo, y un mendigo o un gran empresario, un católico o un islámico, igualmente sin ningún condicionante pueden adentrarse en esta maravillosa forma de vida que es el catarismo.

 

 

 

El objetivo de la práctica cátara

 

La práctica de purificación está ligada mediante miles de hilos misteriosos a la Divinidad. No nos une con nuestro yo interior, ni con la paz del nirvana… nos une a nuestra Madre y Padre del Amor Puro, que son la fuente y plenitud de las virtudes más hermosas y perfectas que podamos imaginar. Nuestro trabajo es tejer estos hilos y formar un lazo indisoluble.

 

Hay que saber que la práctica verdadera de transfiguración de la humanidad hacia el bien y la bondad está perseguida, igual como todo lo arquetípico que una a los hombres y  nos haga florecer como teohumanos,  porque si la humanidad se transfigura hacia la pureza, la fraternidad eterna y el amor, se acabarían las guerras, los derramamientos de sangre, las manipulaciones, las injusticias de toda clase…. Lo que sí podemos encontrar con mucha facilidad es un sinfín de prácticas sucedáneas, que nos desorientan y separan del sentido real de transfiguración. ¿Cuántas personas buscan un cambio interior en prácticas alternativas? ¿Cuánto tiempo, dinero y energía se gasta en esto? Muchos se contentan y obtienen frutos temporales sobre lo que ofrecen estas técnicas, pero otros no encuentran un cambio real, ni respuestas profundas. La práctica de la escuela cátara da frutos rápidos y visibles. Esto es algo inaudito y magnífico. Nos llenamos de alegría, fuerza, vitalidad, nuestro corazón se abre, vencemos el egoísmo, la apatía, las preocupaciones… y lo más importante es que cumplimos una satisfacción espiritual que el alma ha necesitado durante toda nuestra vida, y más profundamente, ayudamos a cumplir una misión global de transfiguración de la Tierra.

 

 

Las diferentes prácticas

 

Todo aquello que al estar consagrado a Madre Divina (y por tanto guiado por ella) nos purifique en nuestro interior se podrá llamar práctica de acumulación del Espíritu Omnibueno. De esta forma muchos santos verdaderos y almas ungidas hicieron de algo habitual en su día a día, una llave dorada para la divinización, y miles de personas entraban en el fuego de la metanoia (cambio interior) a través de estos misterios:

 

Ablución. Entrar en el agua fría de una fuente pura de montaña, en el mar, o en nuestra propia casa. Cuando el agua queda bendecida por el cielo, los mismos compuestos celestiales nos lavan a través de ella. Madre Eufrosinia curaba a cientos de personas mediante esta práctica.

 

Postraciones. Unir a través de nuestro cuerpo físico el cielo y la tierra, y entrar en un estado de sobreelevación del espíritu, donde la carne se queda desvinculada del alma. Madre Eufrosinia era maestra de las postraciones.

 

Sobreiluminación. Superar la barrera del razonamiento tridimensional, y escuchar la sabiduría espiritual, comprendiendo e interiorizando algo imposible fuera de la sobreiluminación. Los padres cátaros del medievo vivían en este estado durante la mayor parte del día.

 

Leer el verbo. Todos los grandes ungidos han tenido acceso a escuchar la voz de la Sabiduría y a devolverla a la humanidad. Leer las revelaciones de Madre Divina nos cambia los compuestos interiores, ya que cada palabra de Ella guarda una esfera de los cielos más altos. El verbo nos nutre de manjares no de este mundo, es mecernos como niñitos en los brazos de nuestra Madre. El verbo tiene un poder grandísimo contra el mal. Es un escudo inquebrantable contra pensamientos y tristeza.

 

Sinritmia. El ritmo del Univérsum trabaja a 60 pulsos por minuto, pero nuestro ritmo en el día a día  es frenético, y nos dejamos llevar por el nerviosismo y estrés que se apodera de las ciudades y la sociedad. La sinritmia nos ayuda a sincronizar nuestro ritmo interior con el de los mundos del buen univérsum.

 

Oración plástica. Viene de otros mundos, es un idioma sin palabras, un diálogo espiritual. Es una danza sobreiluminada que nos abre el cielo ante nuestros ojos. Nos convierte en habitantes virginales de civilizaciones inmaculadas.

 

Corros de alegramiento. También viene de otros mundos bondadosos y está fuertemente arraigado a nuestro arquetipo. Los corros se han utilizado en el folklore de muchos pueblos. Los corros cátaros brindan la oportunidad de borrar por completo la racionalidad y entrar en un círculo que se va elevando por la sinergia de todos los que participan. Todos se unen en corazón con el resto, y al mismo tiempo con quien guía desde el punto central del corro.

 

Oración. La oración es la práctica más importante. La oración en la fraternidad cátara es un auténtico diálogo con la Divinidad, se renueva cada día, y cada día es diferente. ¿Por qué no rezamos con las mismas oraciones desde nuestros antecesores cátaros? Porque el cielo se renueva constantemente, y entretejer la unión con él, sólo puede conseguirse a través de una renovación igualmente unida.

Las instituciones religiosas conocen este misterio de que la oración verdadera se hace viva y realmente une con la Divinidad. Pero es algo contrario a sus dogmas donde el distanciamiento entre Dios y el hombre es evidente, y para estas grandes potencias mundiales es inaceptable la posibilidad de transfiguración y evolución verdadera espiritual del hombre, pues sería como afirmar la victoria sobre el pecado original. Quimera que se utiliza para manipular a través del miedo. Por esto, las oraciones institucionales, farisaicas, siguen rezándose sin ningún cambio durante siglos.

 

 

Si conseguimos con sobreesfuerzo entrar en la profundidad de la práctica, obtendremos una recompensa milagrosa, pues es algo que sólo la práctica espiritual puede regalar pudiendo llenarnos de gracia y beatitud. En este momento el corazón espiritual se abre, y Madre Divina inocula sus compuestos, y todas las partes de mal que hemos acumulado durante nuestra vida (miedos, traumas, nerviosismo, juicio, pensamientos continuos…) pierden su poder en nosotros. Podemos entender entonces que la Divinidad nos da su respuesta  y así comienza el maravilloso diálogo VIVO del Espíritu entre el Hombre y la Divinidad.

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