Todos deseamos compartir amor, tener buenas relaciones y, sin embargo, hoy en día la realidad social es decepcionante: cada vez hay más separaciones y divorcios, problemas graves entre padres e hijos, hermanos enfrentados por dinero de herencias, bullyng en los colegios, competitividad rapaz y mobbing en el trabajo, familias rotas y discusiones fuertes en casa a diario…

A donde miremos hay discordia y sufrimiento y a mayor escala, miles de personas padecen y mueren cada día por conflictos y guerras. Este es el fruto negro de la misma negra semilla, pues lo que ocurre en el microcosmos de los corazones de las personas se traslada al macrocosmos de toda la humanidad. ¿De dónde viene tanto veneno?

La pureza

Cada persona llega a este mundo con gran potencial y deseo de amar. Si miramos a un niño de un año en sus ojos reluce el brillo del amor, la admiración. Él adora e imita. A cualquiera que venga a saludarlo le sonríe confiado, deseando compartir. Ama a niños y a adultos, a gorriones y a perros. Ama incondicionalmente e inspira amor. Vive en la alegría, pues quien ama vive feliz, como un enamorado.

Incluso muchos niños, aún algo mayores, a pesar de que son maltratados, no guardan rencor y siguen amando; al cabo de media hora, después de gritos y golpes, buscan a su padre “¿cómo estás papaíto? ¿ya no estás enfadado? ¿juegas conmigo al balón?” Pues la esencia del ser humano es el amor, sin rencor. El corazón que está abierto ama y no se separa. El mal llegó con el cierre del corazón.

La visión cátara sobre el ser humano

Algunas corrientes filosóficas e ideas populares consideran que “el hombre es un lobo para el hombre”, “¡conflictos y guerras!”, y “¡¿qué se le va a hacer, si siempre fue así la humanidad, si no podemos cambiar…?!”

Pero la enseñanza cátara ve al ser humano como la divinidad que ha sido corrompida, mermada y que puede, no solamente recuperar su luz, sino multiplicarla. ¡Que hemos venido para la multiplicación de la luz del Amor Supremo!

Realmente existieron cientos de pueblos por toda la tierra en los que la vida transcurría de otro modo: en paz y adoración mutuas y eternas.

El veneno y su antídoto

Hubo tiempos y civilizaciones donde la gente y la propia vida se regía por la Octuplicidad Doradita, esta era una cruz solar dorada de ocho aspas:

Sabiduría-Amor-Bondad-Pureza

Misericordia-Paz-Armonía-Belleza

Y estas aspas estaban impresas espiritualmente en el corazón y giraban en continuo crecimiento como un sol dorado alumbrando la Tierra. En lo más alto de ellas, estaba el Amor puro (Minné), era la corona.

Pero fuimos tentados por otro “amor”: el amor a sí mismo, el amor al placer, el amor al poder, al dinero, al materialismo, a la seducción…y tantos otros falsos amores. Y cuanto más se centraba el ser humano en buscar su propia satisfacción y beneficio, más se cerraba el corazón.

La cruz Doradita fue sustituida por la cruz negra:

El lugar de Sabiduría lo ocupó la astucia rapaz,

el lugar del Amor Minné, el amor mezclado condicional,

la Bondad fue sustituida por el egoísmo,

la Pureza por el interés,

la Misericordia se heló al enfriarse el corazón,

la Paz fue expulsada por la violencia,

la Armonía por el desequilibrio

y el lugar de la Belleza espiritual que conduce a la Inmortalidad lo ocupó la belleza sólo externa, y en el interior se multiplicó el vacío y la devastación que llevan a la enfermedad y a la muerte.

La cruz negra empezó a girar en las mentes y en los corazones, conduciendo a la humanidad al embudo negro cada vez más profundo en el que nos encontramos.

 

El mito de Narciso

La palabra “narcisismo” viene de un antiguo mito. Narciso era un muchacho que por un maleficio quedó enamorado de sí mismo y cautivado por su propia imagen. Narciso no podía atender a nada ni a nadie alrededor y acabó ahogándose en el río.

En nuestra sociedad los valores más divulgados son la imagen exterior, el poder material y la búsqueda de placeres. Y en estas condiciones los corazones permanecen cerrados y el narcisismo-egoísmo impera como una gran hipnosis colectiva de la que necesita salir la humanidad.

Las relaciones hoy no funcionan porque están basadas en estos principios de la cruz negra, del amor degradado. La humanidad necesita conocer otro Amor, Minné, y otra forma de relacionarse, en la pureza.

Amar con el loco amor

Los cátaros vivían en un loco amor. Eran enamorados de Dios, de Cristo y de María. Pero no los amaban virtualmente en un trono lejano en los cielos, sino que ellos los buscaban en los ojos y en los corazones de las gentes. Amaban de verdad a cada uno, consideraban que Dios vive en cada ser humano y que por esto cada cual es un gran y misterioso tesoro, aún con sus defectos y debilidades.

Tanto es así que eran capaces de ayudar y dar la vida por cada uno, y las gentes les adoraban recíprocamente, llamándoles “los hombres buenos” y les regalaban lo que tenían para compartir con ellos.

También les llamaron los “perfectos” pero eran perfectos en el Amor. La palabra “AMOR”, contiene en sí la revelación de su propio misterio: “A-MORT”, significa sin-muerte, es decir Inmortalidad.

El que ama tanto como para dar la vida por el prójimo se hace vencedor de la muerte, Inmortal. La gente que perdía el miedo a la muerte se hacía invencible, y en el siglo XIII esta revolución pacífica se extendió como la pólvora y estuvo a punto de cambiar el mundo.

Llaves prácticas para las relaciones

¿Tienes problemas en tus relaciones? Para que éstas cambien no hay nada como cambiar uno mismo.

La paradoja en el amor es que aquel que más da, sin esperar nada a cambio, es el más rico y el que más recibe. Y aquel que menos da, más pobre y solo se queda.

El interior debe dar un giro de 180 grados: valorad lo eterno, ignorad lo transitorio. Amad con todo el corazón al ser interior recóndito pues lo demás, lo externo (el aspecto, la atracción erótica, el estatus, el confort, los beneficios personales…) un día desaparecerá. Y sólo quedarán los lazos indestructibles del amor verdadero, capaces de cambiar a un hombre y al mundo entero. Hoy, muchas relaciones se rompen porque desaparece aquel interés superficial que mantenía unidas a las personas.

La adoración:  es la llave suprema en las relaciones. Es ver la divinidad en el prójimo sin fijarse en los defectos, teniendo larga paciencia. De esta forma, el prójimo crece en esta imagen divina yal igual que un niño al que miramos siempre con buenos ojos, crecerá en la bondad. Nosotros mismos también nos haremos más bondadosos practicando esta mirada adoradora, pues aquello en lo que nos fijamos lo multiplicamos en lo interior.

La purificación: para poder adorar auténticamente necesitamos primero liberarnos de todo aquello que nos cierra el corazón. ¿Cómo adorar con el corazón cerrado por ideas viejas, miedos, rencores, mecanismos…? Al igual que un toxicómano no puede amar verdaderamente más que a su droga hasta que se libera de ella, debemos desprendernos de adicciones menos visibles que nos prohíben amar sinceramente.

Dieu est amour! – ¡Dios es amor!

Los cátaros occitanos iban a la hoguera cantando y con la frase “¡Dios es amor!” En los barracones de fusilamiento de los campos de concentración y en las salas de tortura, los grandes candiles corderos-sin rencor derramaron el Amor divino, conmoviendo a sus verdugos y borrando todo el mal que había en ellos. Éstos se compungían: – “¡Perdóname, hermano mío, perdóname Cristo santísimo!”, se arrodillaban ante ellos y se unían a ellos. Tal es el poder del amor.

María Yúdina cerró los campos de concentración de Stalin con el Amor Mínnico que expresaba en su piano, y los grandes genios musicales, Haydn, Mozart y Beethoven, eran en realidad genios de Minné que traían al mundo las vibraciones del Amor sanadoras.

Y qué mundo maravilloso nos espera, cuando podamos albergar no sólo al familiar y al amigo en nuestro corazón con amor sincero, sino que en él pueda caber toda la humanidad. Ese día se acabará toda separación y guerra y todo el mal perderá su poder, pues no hay fuerza más grande en la tierra que la del amor y la bondad.

Si queréis conocer más sobre el Amor Minné y la visión cátara de las relaciones podéis profundizar en los pergaminos de la Asociación para el estudio de la Cultura Cátara, escuchar la música de nuestra escuela musical y acudir a las prácticas y encuentros personales.

Saludos desde el corazón.

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