¿Qué es el Grial? ¿Qué misterios guarda que a lo largo de la historia ha sido anhelado por místicos, buscadores de la última verdad e incluso dictadores como Hitler que ansiaban perpetuarse a través de la inmortalidad que el Santo Grial según ellos les concedería?

Popularmente se conoce al Grial como el recipiente en el que María recogió la sangre derramada por Cristo en su pasional del Gólgota. Pero místicamente en el Monte Calvario sucedió algo mucho más elevado: aquella sangre crística se transustanció en “mirró” (sustancia oleosa fragante de origen no terrenal). El mirró es el compuesto puro de la divinidad, que a su vez es guardado en nuestro grial interior. Emanado también de forma milagrosa por objetos e imágenes sagradas y reliquias santas.

Cristo, como gran Ungido de la Sabiduría Divina, vino al mundo para despertar la conciencia espiritual del hombre y ayudarle a recuperar la unión con nuestro auténtico Padre Celestial, un padre bondadoso, no partícipe del mal, no juzgador, que devuelve al hombre su naturaleza original divina, colmándole con su Amor Elevadísimo.

Marí (María), como primera custodia del Santo Grial, continuó la misión de Cristo nutriendo a la humanidad con este Amor Minné Paternal presente en la sangre mírrica contenida en el Cáliz.

La nutrición del Cáliz del Grial, más allá de sanar al cuerpo de las enfermedades, actuaba espiritualmente recuperando las partículas divinas perdidas en el Remodelado de Adaptación y así divinizando al hombre y, por tanto, recuperando su naturaleza inmortal.

Pero para que se otorgue este misterio en el interior del hombre no basta con nutrirse del Cáliz, sino que igualmente ha de darse la iniciación en el misterio de la Cruz Pentasolar, la cruz de la vida, ya que Cruz y Cáliz son Uno. El símbolo de la Tierra y del hombre es la cruz, pero no la cruz estática de la muerte, sino la Cruz Kolovorot vivificante que mantiene el corazón encendido anhelante de hacer esfuerzos por amor a los demás.

Como el enamorado está dispuesto a cualquier sacrificio de amor por su amada, lo que le llena de alegría, de forma mística, el esfuerzo de la cruz por amor a otros, colma con las beatitudes del Cáliz del Santo Grial.

A través de la Cruz el corazón se enciende y quema las partículas oscuras que interiormente nos enferman, nos separan, nos llenan de rencor, envidia, egoísmo, tristeza… dejando así espacio para la recuperación de las partículas divinas originales presentes en el Cáliz del Grial.

Pero ¿cómo nutrir a toda la humanidad? El contenido del Cáliz es inagotable, pues se multiplica con los millones de últimas gotas mírricas derramadas por amor de cada alma bondadosa que desciende a la Tierra.

Como recipiente que contiene aquellos compuestos divinos nunca ha de caer en manos indignas por lo que a lo largo de la historia ha sido incesantemente custodiado por caballeros blancos intachables, iniciados en los grandes misterios del Univérsum Solar.

Así como la divinidad permanece en constante cambio y movimiento, el Santo Grial no es estático, sino que constantemente se renueva y se desplaza, como un barco en miniatura, en cuerpos aéreos por las rutas que unen los Castillos del Grial por toda la Tierra como caminos aéreos intergalácticos, rayos cruzados procedentes de las 16 Civilizaciones Bondadosas, uniendo así a la Tierra con los mundos bondadosos que habitan en aquellas.

Así como es fuera es dentro… El Cáliz exterior, intergaláctico que une y nutre a miles de mundos tiene su análogo en el corazón espiritual de cada ser humano. En él habita la plenitud del Amor Minné, cerrado y sellado para el hombre actual, cuya recuperación es posible a través del camino espiritual guiado por la Sabiduría Divina que nos inicia en el misterio de la Cruz y el Cáliz, inherentes a la naturaleza original divina del hombre, bondadosa e inmortal.

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