De quién procedo? ¿Cuál es el origen del hombre, cuál es su genealogía? La cuestión del origen y desarrollo del hombre se estudia en las diferentes teorías sobre la antropogénesis. La humanidad se encuentra en un estado de búsqueda existencial, tratando tenazmente de encontrar respuestas a preguntas como: ¿quiénes son nuestros padres eternos?, ¿cuál es nuestra procedencia?, ¿cuál es la fuente de nuestras almas? Lamentablemente, son pocos quienes piensan en ellas, y no estaría mal responderlas. Distintas teorías ofrecen sus servicios para la comprensión de los misterios del origen humano.

 

  • La creencia creacionista dice que en un tiempo fuimos modelados de polvo y arcilla. El mundo apareció ex nihilo, de la nada, del vacío. Entonces, ¿quiénes son mis padres? —clama el hombre desde la profundidad, desde un vacío desconocido y las tinieblas de la existencia. El ‘siervo de Dios’ de la biblia no tiene genealogía, tampoco tiene futuro. Se produce un profundo trauma ontológico de orfandad. Es absolutamente incomprensible, ¿de  qué fuiste creado?, ¿de compuestos vacíos, de la arcilla paleozoica, de arena, de una materia cósmica? El camino terrenal finaliza con la desolación, la muerte y… El pobre hombre se queda petrificado y helado en espera del juicio final y de las torturas eternas.

 

  • Las doctrinas cósmicas y ocultistas enseñan que nuestro origen es el Absoluto abstracto. ¿Y qué es el Absoluto? ¿Cómo, siguiendo siendo impersonal y frío, manifestado en la inanimada eternidad e infinitud de las estrellas y planetas, puede ser un padre amoroso? Y otra vez la mirada huérfana, clavada por el solitario terrenal al cielo nocturno estrellado con la pregunta silente: ¿de quién procedo?

 

  • La teoría evolucionista de la antropogénesis supone que el hombre proviene de los primates supremos, pasando, por medio de una transformación paulatina a través de la selección natural, su propia evolución como cualquier especie animal. Y de nuevo la pregunta: ¿quiénes son nuestros padres? ¿paramecio-infusorio? ¿una ameba? Un organismo vivo animálculo, ¿es el progenitor del hombre sabio y amoroso? O bien, un primate antropoide, semimono, ¿es el padre y madre de cada uno de nosotros? La ciencia no es capaz de responder. Una conclusión de lógica primitiva de la teoría científica de la antropogénesis crea aún más preguntas, dudas, puntos oscuros y perspectivas inconsolables.

 

 

  • La enseñanza cátara sobre el origen del hombre. ¡Tanto el racionalismo científico como los mitologemas religiosos, ante todo menoscaban y ofenden a la divinidad oculta en el hombre! Solo la visión cátara sobreiluminada revela el misterio del origen del hombre humanitario, hombre amante, hombre bondadoso, nacido por el amor abundantísimo del Padre y de la Madre. El hombre no es creado ‘a imagen y semejanza’ por el padrastro mentiroso, el creador del cielo y de la Tierra, de la mezcla del bien y el mal, de la luz y la oscuridad. ¡Es engendrado en los cielos de una gota ardiente de amor extralimitado del Padre más bondadoso de los bondadosos, en el seno de la amorosa Madre celeste! ¡Qué bienvenido es este nacimiento para el corazón! El alma del hombre se calma, recuerda y con enternecimiento exclama: ¡he aquí mis Padres! ¡Ya no soy un huérfano en el espacio vacío! Mis Padres no son bacterias o virus, monos o humanoides forasteros. Mis Padres son ¡el Padre y la Madre del puro amor! Somos engendrados de su matrimonio misterioso.

 

Recuperando su memoria de modo mnemónico (espiritual) y recordando a sus Padres celestes, el hombre obtiene una identidad auténtica. Llega a conocerse a sí mismo en el arquetipo, encuentra una salida de los programas familiares, de la fatalidad del huérfano eterno y de la soledad cósmica. El bogomilismo abre la auténtica imagen de la visión humanística y del origen del hombre.

 

 

 

 

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