Nuestro mundo sufre desde hace tiempo a causa de la soledad, depresión y ansiedad entremezcladas. Se vive en estado de pánico o de estrés, inseguridad, fracaso y débil autoestima o bien presión narcisista, perfeccionismo, compulsividad, hiperracionalismo, frialdad y vacío.

 

Se ha ido evolucionando en cuanto a teorías y tratamientos, antes el electro shock, el shock insulínico, hasta la lobotomía, el psiquiátrico lleno de seres humanos vegetalizados, privados de sÍ mismos. Luego la antipsiquiatría, Freud y el psicoanálisis, el inconsciente y el inconsciente colectivo (Jung). Poco  a poco trabajos más humanistas, la terapia transpersonal, terapias cognitivas, terapias psicocorporales, de descarga de la tensión emocional y recuperación del equilibrio neurovegetativo y así más y más proliferando también las técnicas energéticas, gestalt, neurociencia, programación neurolinguística y las terapias pseudoespirituales: regresiones, reiki, constelaciones familiares, etc…

 

La propuesta nueva y realmente sanadora surge de una mirada hacia el Ser humano que le libere de la mentira, el horror y las trampas en las que vive, en las que penetró inconscientemente y cuyas llaves para salir han permanecido ocultas.

 

Desde el sufrimiento emocional, la separación respecto a la realidad espiritual y el sistema de violencias explícitas o encubiertas de este mundo, se buscan soluciones mirando la causa en el otro: ¨es que tú dices, es que tú haces…

Y con ello crece el juicio, el enfado, la rabia o el aislamiento y crece el rencor. Ni las terapias más o menos cognitivas ni las más o menos analíticas, o más o menos catárticas producen el cambio profundo y duradero que el Ser humano necesita.

El ser humano es en esencia un ser divino, en él, a pesar de todo, pervive la pureza, el amor, la bondad y la sabiduría que son fuente de paz y armonía.

 

Si queremos servir de ayuda es necesario, primero, ver en la persona todo ese potencial oculto. Segundo, ayudarle a reconocer y desenmascarar los programas familiares y ancestrales en los que está atrapado. Tercero, en el acompañamiento terapéutico se debe hacer la introspección que sirva para ver con humildad y valentía como participa, consiente y multiplica ( con sus pensamientos, sus gestos, palabras ) dichos programas fatales.

Es en esta fase introspectiva donde ocurre el descubrimiento, la toma de consciencia de las viejas heridas emocionales primero y después de los mecanismos de defensa que la persona fue configurando para protegerse del dolor, del vacío, de la pérdida, es en este momento que necesita de nuestro cuidado, escucha atenta y consuelo sin el cual carece de la fuerza y el valor para seguir el proceso de cambio.

Darse cuenta de sus máscaras para gustar, ser aceptado, obtener amor, reconocer precisamente en estas máscaras y mecanismos la verdadera causa de sus bloqueos, de sus síntomas físicos y de comportamiento. Es decir su desarmonía y la entrada en el circulo vicioso en el que genera, recibe, genera y recibe negatividad. Y poco a poco en este proceso ocurre la elección consciente, ¨quiero cambiar, quiero salir de mis trampas¨, avanzando así en dirección a la liberación. Llega así el inicio de la verdadera catarsis, ya no entendida en el sentido de Breuer y Freud o de las terapias psicocorporales, sino en una dimensión profunda y espiritual, la que se relaciona con reconocer y asumir la propia responsabilidad en el daño co-causado, en la destructividad, la separación y la infelicidad propia y del entorno.

 

Solo haciéndose cargo de aquello que él aporta en el conflicto (suyo  y de sus relaciones ), puede llegar a la solución que necesita. Cuando la persona ve y lamenta sus propios juicios, pensamientos negativos, la forma en que proyecta su mal sobre el otro..cuando decide decir no a su viejo modo de mirar ,oír o pensar y se atreve a luchar contra su propio enemigo interno, se atreve a contradecir a su pequeño ego y mirar lo mejor del otro, servirle como pueda, cuando se esfuerza en justificar más al otro que a sí mismo, cuando se prohibe el juicio y ensaya la misericordia por encima de todo, misteriosamente todo se vuelve de otro color, se abre un “loto en el pantano interno”, surge una sonrisa de alegría desconocida, reaparece la visión clara, la comprensión profunda y la confianza. El corazón se abre y vuelve a respirar.

 

Después de muchos años de experiencia psicoterapéutica se puede constatar como la persona después de sesiones y sesiones de terapia recupera una mejor calidad de vida, se fortalece y obtiene recursos para afrontar y resolver sus conflictos emocionales. Se adapta mejor. Sí, gana rendimiento, concentración y éxito. Se expresa mejor y se hace mas resolutivo en sus relaciones afectivas, laborales.., pero en gran medida se sigue desconociendo a él y a los otros. Continua “echando balones fuera”, culpando, mirando con juicio o prejuicio, amando con interés…no sale de la rueda del miedo a la muerte y le falta la valentía de desprenderse de la herencia de los programas familiares y culturales que le atan a este mundo de esclavitud racional-material-emocional.

La única terapia, cura o sanación completa es aquella que devuelve al ser humano a su realidad espiritual feliz y eterna.

 

La vida espiritual es la vida real. Hablar de salud es hablar de libertad. Sano es aquel que vive según los criterios de su autentica naturaleza, quién recupera la armonía y paz y…¿Cómo llegar a la salud auténtica y la alegría?. ¿Qué roba realmente La Paz?. ¿Por qué el sufrimiento físico y emocional, el desorden, la confusión?. ¿Por qué tanto vacío y soledad?. ¿Por qué el miedo domina todos los ordenes de la vida y las relaciones humanas?.

Hace mucho que el alma esta escindida, una parte sigue intacta, luminosa en las esferas elevadas del Universum pero otra habita en un cuerpo material, racional, emocional en esta tridimensionalidad que abarca en esta civilización a la Tierra.

 

Se tienen experiencias espirituales de un tipo u otro. Se celebran rituales en busca del ser interior o bien del ser superior, Dios. Se repiten oraciones o mantras, o se apela a nuestro maestro interior.  Se realizan terapias, talleres y cursos en busca incesante de sí mismo pero persiste el vacío, el sentimiento de soledad, de rabia y rencor. El sentimiento de fracaso y miedo al abandono, al compromiso y la libertad. El miedo a la muerte ¿ Por qué ?.

 

En lo más profundo, el Ser humano experimenta orfandad, desconexión de sus raíces, de su origen. ¿Quién soy?. Se relaciona con ¿Quién es mi padre, mi madre?. Y¿De donde procedo?. ¿Cómo he llegado hasta aquí?. ¿Por qué la union, la alegría en corros fraternales, no está en nuestra vida?. ¿Y las palabras de Beethoven “ abrazaos hermanos” en el himno a la alegría, resuenan lejanas?.

Todas estas preguntas tienen respuesta..adentrarnos en el camino espiritual que ofrece, de verdad, estas respuestas, es empezar a a caminar en la senda del despertar, de la conciencia y la liberación del alma.

El camino, la verdad y la vida espiritual y eterna de la que hablaba Cristo. El despertar del Buda. La pura luz y amor de Mahoma solar. El bogomilismo, catarismo, zoroatrismo, defensores del dualismo “ bien mal”, “luz tinieblas”, así como  la existencia de espíritu claro y espíritu oscuro y la lucha por la victoria del bien, de la Luz en lo interior…

 

La verdadera psicoterapia traducida como cura del alma es devolver al ser humano a su integridad espiritual.

El psicoterapeuta es o debe ser, guía, amigo, acompañante fiel en la senda de la rehabilitación del Ser humano y la recuperación de su potencial divino.

 

La salud, el equilibrio, la  visión clara, el sosiego, la creatividad y la alegría se obtienen a partir de conocer la verdad que nos hace libres y nos devuelve nuestra imagen real.

Se trata de hacerse conscientes y vivir según la conciencia y éste sería, en síntesis, el proceso a seguir:

– Introspección.

– Reconocimiento de la propia negatividad albergada en lo interior y de los pensamientos, palabras y actos con los que se daña.

– La mirada benévola del otro sin enfocarme en la parte oscura que le atrapa.

– La lucha contra la mentira, la autolástima,  la manipulación, usurpación, el juicio , el rencor del ego ( de los mecanismos del carácter).

– Expresión, transparencia, catarsis, limpieza.

– Abandono de las máscaras ante el terapeuta como testigo.

 

El anhelo y satisfacción de descubrir el propio lastre y los pesados programas familiares y la esclavitud de los diversos miedos sustituyendo la vieja autojustificación y el autoencubrimiento. Tomar sobre sí. Responsabilizarse del cambio. Aceptar el sufrimiento ( el Ser humano tiene gran capacidad de resiliencia). Abandonar las supuestas e ilusorias seguridades y comodidades mundanas.

El concepto de la cruz cátara que se opone a la cruz negra de este mundo es importantísimo descubrimiento como vía para la liberación y encuentro con nuestra dimensión real.

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