Hay algo muy importante que la humanidad puede empezar a sentir en sus corazones, no físicos ni astrales, pero si espirituales: la existencia del Dios auténtico y bondadoso ajeno a todo mal. El Buen Padre que desde lo alto, nos dio nacimiento como almas. No se trata de algo sin trascendencia o de poca importancia para nuestras vidas, ¡ni mucho menos! Si hay algo que realmente importa en esta vida, por encima de todo, es conocer a Nuestro verdadero Padre. No importa que seas ateo, creyente o duro de mollera, algún día la providencia bondadosa te lo revelará, hoy o dentro de 1000 años, y si no es así es que te habrás convertido en un caso perdido. El Buen Padre nunca se olvida de su hijo.
Se le conoce con 1500 hipóstasis, a cual más hermosa y bondadosa: en Egipto lo llamaron RA, en Grecia Zeus, en Rusia Perun, en el zoroastrismo Ahura Mazda. Si bien muchas de sus hipóstasis han sido un tanto manchadas en el trascurrir de la historia, Ahura Mazda mantiene la blancura intachable y pureza de la legendaria civilización solar de Hiperbórea, allí llamado Manu. Es el Padre de la Sabiduría de la gloria solar resplandeciente, la cima del trono solar.
Por emanación del Padre Celestial nacimos como almas puras e inmaculadas ­ –no como dicen las absurdas teorías nihilistas: de la nada, somos polvo y en polvo nos convertiremos –, lo que nos permitía vivir en una gran integridad y armonía con todo el Univérsum Solar de bondad donde no se conoce lo que es el mal, la corrupción, la perversidad, el engaño ni ningún mal que podamos imaginar.
Por emanación de Ahura Mazda se dio nacimiento a los siete pilares fundamentales para el establecimiento de las civilizaciones bondadosas e inmaculadas. En el zoroastrismo son conocidos como los Amesha Spenta:
1) Ahura Mazda, Nuestro Celestial y Bondadoso Padre, divinidad de las divinidades del que emana la Sabiduría Suprema.
2) Vohu Manah, la Buena Providencia, Sofía Pronoia que contiene la Iluminación Suprema.
3) Arta Vahishta, de la Buena Providencia nace el Buen Univérsum que contiene la ley suprema y eterna:  Arta Vahishta, los estatutos del Univérsum solar y bondadoso.
4) Spenta Armaiti, Ahura Mazda, como la Sabiduría Suprema se transfigura en la Buena Providencia, Vohu Manah, y ésta en el Buen Univérsum, Arta Vashishta. Uno se transfigura en otro. Así es el maravilloso corro de los Amesha Spenta.
Pero para poder entrar en el Buen Univérsum (la más mínima mezcla, y el Buen Univérsum queda sellado) se necesita la Pureza Perfecta: Spenta Armaiti (Armaiti=el arma de la ausencia de rencor del caballero, la piedad virginal).
5) Shatra Vairya. La Pureza Perfecta concede el Buen Poder, el del Buen Gobernante de Dios, el Anciano: Shatra Vairya. Gobierna el mundo con la ayuda de la buena espada Excálibur, en los cuentos rusos espada Kladenets. Es la autoridad que consigue la victoria con ausencia de rencor y no con agresividad armada. Como lo hizo por ejemplo Ciro el grande que conquistó medio mundo, para unirlo y no para destruirlo, sin derramar ni una gota de sangre. Este Buen gobernante es necesario para el mundo. Con un millón de partículas de bondad en su composición ningún mal le tocará, aunque meta la mano en la bocaza de fuego del Dragón, el fuego se apagará y no tocará su mano, sino que caerá rendido ante sus pies. Esta es la fuerza que vence al mal.
6) Haurvetat. Este Buen Poder primero hay que alcanzarlo dentro de sí mismo y solo entonces se expandirá por los mundos, universos y galaxias. Esto es la Integridad: Haurvetat, la sinfonía armónica de todo el universo y de todas las galaxias (Teoantroponaturogamia). La integridad de la perfección de los mundos y luces. Es la suma de los mundos bajo la guía directa de la Teoengendradora. Es la gran brecha cuando salimos de la cáscara de la univocidad. Comprendemos que el alma de cada uno de nosotros no solo está entrelazada en el destino mundial, sino que está unida con hilos dorados a cientos de otros mundos. Nos envían ayuda, pero también nosotros con nuestros actos y esfuerzos les ayudamos a ellos.
7) Ameretad, la Integridad concede finalmente la Inmortalidad, la vida eterna: Ameretad. Al vencedor de la muerte se le corona con la Inmortalidad.

Los Amesha Spenta (pilares teocivilizacionales) giran en corro alrededor del Sol Central Ahura Mazda, el Buen Dios.
Por debajo de los Amesha Spenta están nuestras almas (Shikeya) y otras almas más elevadas que quieren hacerse divinidades (Fravasha): los ungidos y los mártires del amor.
Para elevarse a estas alturas hace falta la figura imprescindible del Ungido, el mensajero del Buen Padre para la humanidad. El Ungido nace espiritualmente en el seno de Ardvisura Anahita, que es una con Ahura Mazda y es guiado por Ella, teniendo su amparo y protección incondicional. Sin el Ungido estas esferas no pueden descender a la Tierra y entonces la humanidad permanece en la hipnosis.

Hace miles de años, un ser, que se hizo y se hace pasar por el Buen Dios, viendo que ya se acercaba el fin del ciclo intergaláctico de la bondad (el eón solar o día de Svarog), invadió y usurpó este Univérsum bondadoso para empezar a imponer su hegemonía, comenzando así la llamada noche de Svarog (el eón oscuro), la civilización del mal.
Se le conoce también con muchos nombres: Elohim, Yaldabaot, Cherenboj, Ahrimán, el Absoluto… así como los  nombres con los que se conoce a Dios en las instituciones religiosas.
Llegó de otro univérsum, del oscuro y lunar, no con buenas intenciones, sino para borrar el inicio inmaculado, la memoria del Buen Padre (al que odia profundamente) e inyectar el veneno del inicio vicioso.
Las almas más inocentes y con menos experiencia sobre el mal fueron tentadas y engañadas por Ahrimán y la Buscona Lilith. Descendieron a la Tierra y fueron sometidas a un Remodelado de Adaptación que consistió en un cambio de compuestos para pasar de ser divinidades (puros) a ser un homo sapiens (mezclados).
Desde entonces somos huérfanos de Padre y Madre Celestiales, nos olvidamos totalmente de nuestros bondadosos padres,  perdimos la memoria mnemónica. Estamos inoculados por el veneno del mal que se ha ido transmitiendo de generación en generación y creemos que el dios en el que creemos es el Buen Dios. Realmente vivimos en una gran ilusión, en otra realidad, virtual, basada en la mezcla del bien y del mal.
Nuestro Buen Padre Ahura Mazda, sufre al ver como se han corrompido sus hijos. Pero no se aparta de ellos, sino que con gran misericordia y paciencia infinita, envía a la Madre Divina y al Espíritu Omnibueno (el puente entre Ahura Mazda y la humanidad) para que intercedan por sus hijos.
Pero no se queda ahí la cosa, también envía al Ungido y a un ejército de corderos dispuestos a sacrificarse por amor a sus hermanos menores.

Hoy en día el Ungido de la Montaña del Ruiseñor, Juan de San Grial, hace descender los Amesha Spenta para establecer la esperada y anhelada Teocivilización Solar, no sin antes expulsar todo el mal de la Tierra.
El homo sapiens debe hacer su elección.

 

 

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