Los tontos no pueden concebir que existen esferas omnivencedoras. Y que los que hacen la historia verdadera son los ánonimos terrenales.

No ha quedado ni una memoria de ellos. Pero sobre su trabajo con sudor de sangre, sobre su cruz del Gólgota su oración pasional de Getsemaní con lágrimas de sangre saben los buenos seres y los buenos espíritus. Y gracias a su cruz y a sus cálices llenos de últimas gotas, el mundo existe y las almas luminosas descienden a él.

Pues esos trabajadores anónimos en la gloria de nuestro Altísimo son los que determinan el curso de la historia mundial, además hacia mejor. Ellos han solicitado los destinos luminosos de los serafitas del siglo futuro. Ellos los 200 millones de mártires del Gulag rojo,entendido como la historia de 2000 años del cristianismo, con sus cruzadas, cámaras de torturas, guerras infinitas y millones de gemidos agónicos en hospitales de enfermos terminales, han conseguido la Teocivilización III luminosa y solar.

Y también nuestros hermanos mayores que habitan en la cima de San Salvador Verdadero.

Es importante no ultrajar a la persona reduciéndola a su manifestación exterior, a su estatus social a sus intereses, a sus emociones e incluso a su mundo interior, es importante ver a  la persona con los ojos abiertos: discerniendo en ella la perla del grial con 144 castillos que se estrechan a su alrededor.

Es importante ver en la persona a la divinidad encarnada, la plenitud de la divinidad.

Es importante entender que delante de ti hay un Cristo yuródivo, una Madre Divina yurodiva sea cual sea el fango que lo cubra o los trapajos insoportables que lleve. Incluso si delante de ti está un enfermo maloliente de tuberculosis, o un preso de Sarátov absolutamente abandonado,que ha perdido toda esperanza y en el cual no queda algún lugar sano…Cristo esta en el de forma intensificada y multiplicada.

Y es importante no ultrajar a la persona con la incapacidad de verla tal y como es. Es importante aplicar este ojo misterioso providencial.

En esto veo mi tarea en esto consiste el milagro de la revelación profética interior,inevitable para cada alma.

Entonces se instaurara la paz mesiánica.

El mal desaparecerá del mundo cuando se haga ley la visión bondadosa del prójimo. Entonces vendrá un paz profunda y el mal se borrará por si mismo.

 

Extracto de “Mi Iconostasio Interior” de Juan de San Grial.

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