La ablución es una de las prácticas preferidas de los cátaros. Se trata de un baño espiritual y su objetivo es la purificación. Según la enseñanza cátara, el ser humano al encarnar en este mundo perdió gran parte de la divinidad que era. En él entraron compuestos ajenos que lo separaron de la divinidad. Para recuperar esta divinidad es necesario recibir un nuevo nacimiento y la ablución representaría este nuevo nacimiento. Donde y cómo realizarla: Se realiza en aguas puras: en el mar, en ríos, lagos, manantiales, etc. También se puede realizar a diario en cualquier hogar, mediante cubos de agua, por ejemplo. Según el gnosticismo cátaro el agua tiene su conciencia y su propio espíritu. Por ello antes de realizar dicha práctica, se bendice el agua mediante cantos u oraciones. Es importante que el lugar donde se realice la práctica esté purificado de espíritus ajenos, debe de haber gracia. Así es el Espíritu Claro quien la efectúa desde dentro, lavando todo el ser humano con sus aguas llenas de gracia. A través de esta práctica la lujuria, el mal y las pasiones bajas se apartan. La Madre Eufrosinia, una de las más grandes maestras de la ablución, decía: “Si la gente hubiera conocido la acción sanadora que tiene el agua bendecida sobre el cuerpo espiritual, ellos se nutrirían y se lavarían sólo con ella. En el orden mundano se valoran las pastillas y la química que acaba destruyendo la salud. Todas estas mixturas de las farmacias y los preparados médicos no pueden ni compararse con la acción sanadora del agua bendita. Sí, es cierto que una mixtura podría curar una enfermedad incurable, pero sobre las fuentes santas, hubo muchos casos en que los mutilados dejaban sus muletas, los ciegos empezaban a ver, se sanaban de las abominaciones invisibles y se transfiguraban.” (Madre Eufrosinia: La guía del nuevo catarismo, 2012)

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